Los resultados del cuarto trimestre del banco suizo UBS se resienten sobre todo por su división de inversión y gestión de patrimonio, que dependía hasta final del año de Andrea Orcel, el desnombrado consejero delegado del Santander. En el trimestre, el beneficio es menor del esperado (613 millones) -la reacción en bolsa ha sido una caída del 5%-, aunque en el año se multiplica por cinco (4.313).  

La razón del peor resultado está en la retirada de patrimonio de unos 13.000 millones por parte de los clientes, pero a esa inquietud se une otro problema, el de la sucesión. Está en cuestión la continuidad del CEO, Sergio Ermotti, y del presidente, Axel Weber, pero ni uno ni otro encuentran recambios.

Se resiente la división de banca de inversión: los clientes han retirado patrimonio por 13.000 millones

Una de las bazas en juego era precisamente la de Andrea Orcel -era el mejor situado para suceder a Ermontti-, pero el fichaje por el Santander dio al traste con ese plan, en primer término, y ha marcado otro ritmo -más acelerado- a la sucesión. Lo han admitido los propios Ermotti y Weber, partidarios en principio de la promoción interna para la sustitución de cargos, y que ahora reconocen abiertamente la necesidad de fortalecer la cúpula con ejecutivos de fuera.

El papelón de Orcel, con todo, ha resultado demoledor para el propio Orcel. No sólo ha quedado fuera del Santander, que se ha negado a tener que pagar la prima de 56 millones que exigía UBS. Cuando Orcel dejó Merrill Lynch por el fichaje de UBS, el banco helvético pagó 25 millones de francos suizos. También ha quedado fuera del banco suizo. Incluso personas próximas al ejecutivo aseguran que el propio Orcel tampoco quiere volver.

La prensa helvética se hace eco de la ausencia de Andrea Orcel, la primera en años, en el Foro de Davos

La salida de la Orcel no ha sido la única de UBS. También se ha ido Jürg Zeltner, que estaba al frente de gestión de patrimonio. Los dos, paradójicamente, han sido los artífices del cambio para que UBS dejara atrás las pérdidas y entrara en beneficios, enfocando el negocio hacia la renta variable y asesoramiento, en detrimento de la renta fija. Es lo que ha funcionado en los nueve primeros meses, y no en los tres últimos.

La cuestión Orcel, no obstante, sigue flotando en Suiza. Para UBS porque se ha quedado sin candidato para suceder a Ermotti, y para la prensa, porque este año es el primero en el que Orcel no acude al Foro de Davos, que se había acostumbrado a escucharlo.