• La reforma fiscal es la enésima promesa electoral de Trump que está chocando con el rechazo de ambas cámaras para aprobarse.
  • Sucedió también con la derogación de la reforma sanitaria de su predecesor, Barack Obama y con el endurecimiento de las leyes migratorias.
  • Estos fracasos a la hora de llevar a cabo su programa se deben, fundamentalmente, a la carencia de apoyos de Trump dentro de su propio partido, ya que los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras.
El líder de la mayoría republicana en el Senado de EEUU, Mitch McConnell, anunció este jueves el retraso en la votación sobre la reforma fiscal impulsada por su partido y por el presidente de EEUU, Donald Trump. El debate fue pospuesto tras 11 horas de negociación infructuosa en las filas republicanas, informa Dirigentes Digital. Aunque los republicanos están de acuerdo con la bajada de impuestos, el principal escollo es que el plan de Trump implica un aumento del déficit presupuestario de 1,5 billones de dólares en la próxima década, y muchos de ellos se oponen a cualquier incremento del endeudamiento federal. Al menos tres senadores republicanos han retirado su apoyo a la medida, después de que fuese rechazada una enmienda propuesta por el legislador por Tennessee Bob Corker, que exigía garantías de que los recortes de impuestos a las empresas y particulares no aumentarían el déficit federal. La votación de la reforma fiscal intentará llevarse a cabo a última hora de este viernes, pese a que las posturas parecen difícilmente conciliables y a que la Casa Blanca necesita del apoyo de todos los legisladores republicanos para aprobar la medida, que será rechaza en bloque por la oposición demócrata. La reforma fiscal es la enésima promesa electoral de Trump que está chocando con el rechazo de ambas cámaras para aprobarse. Sucedió con la derogación de la reforma sanitaria de su predecesor, Barack Obama, con el endurecimiento de las leyes migratorias y, ahora, con una de las aspiraciones principales del programa republicano, la reducción de impuestos. Estos fracasos a la hora de llevar a cabo su programa se deben, fundamentalmente, a la carencia de apoyos de Trump dentro de su propio partido. Los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras, pero varios de sus legisladores, como el excandidato presidencial John McCain, entre otros, que rechazan abiertamente parte del programa del presidente. Esa mayoría republicana en el Senado y en la Cámara de Representantes podría desvanecerse en las elecciones mid term del año próximo, a la que el partido de Trump acude dividido y con pocas promesas cumplidas en su haber tras cuatro años de mayoría absoluta en el Senado y la Cámara de Representantes y 11 convulsos meses al frente de la Casa Blanca. Andrés Velázquez [email protected]