Ha publicado el FROB su Memoria de actividades de 2019. No la memoria de sus cuentas anuales, que no deja de ser un documento aclaratorio de las mismas y que ya fueron comentadas por nosotros en el momento de su presentación.

Lo relevante de esta nueva memoria es que nos informa de lo que ha ocurrido con los 41.333 millones de euros que el Estado prestó al FROB en 2012 para financiar sus actividades. Ahora mismo, el Estado sólo puede reclamar 7.456 millones de euros de los anteriores porque en 2014 cobró 707 millones de euros y porque ha condonado al FROB los otros 33.170 millones de euros que faltan para que cuadren las cuentas. Los últimos 3.000 millones de euros condonados lo han sido este mismo año 2020.

Pero esa cifra de condonaciones, ni siquiera si le sumamos a la misma el importe que todavía figura como préstamo, supone el total de las ayudas que el FROB ha dado para el rescate bancario. El volumen de ayudas que el organismo de reordenación bancaria ha invertido en el rescate, la cifra él mismo en 58.871 millones de euros. Es verdad que ha recuperado algunos importes: 2.122 millones de euros de la venta de participaciones en Bankia y 5.911 millones de euros del resto de entidades, además de 962 millones de euros que BFA, participada por el FROB, ha percibido en dividendos de Bankia. Así, que la broma ha costado 49.876 millones de euros…de momento.

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Decimos de momento porque los principales activos del FROB, BFA y SAREB, aparecen en su balance por 9.531 millones de euros y 0 euros respectivamente. El primero es susceptible todavía de ocasionar más pérdidas. Al fin y al cabo, BFA ya ha producido 10.073 millones de euros hasta el cierre de 2019. El segundo podría parecer que no, si no fuera porque antes o después habrá que restablecer su situación patrimonial que presenta un patrimonio neto negativo de 7.512 millones de euros al acabar 2019.

Este tema no es baladí. El RD-ley 6/2020, de 10 de marzo, el primero que aprobó el Gobierno para medidas urgentes económicas y de salud pública, modificó, en su artículo 1, la obligación que, como cualquier sociedad anónima, tenía la SAREB de reconstituir su patrimonio o ser disuelta. El Gobierno presentó todo el paquete de medidas de dicho RD-ley como una muestra más de su sensibilidad a la que se nos venía encima y pocos días después decretó el Estado de Alarma.

Esto es lo que se llama sensibilidad social: el virus corriendo por las calles de España y el Gobierno dándose moratorias para reponer el desaguisado de la SAREB que lleva quemados la nada desdeñable cifra de 7.816 millones de euros.