Garrigues y Uría y Menéndez ocupan, respectivamente, el primer y el tercer puesto del ranking de despachos de abogados españoles que más facturan al año. La medalla de plata es para Cuatrecasas, según Wolters Kluwer. Ahora bien, tener un elevado nivel de ingresos no implica necesariamente hacer las cosas bien.

Es lo que piensan en el BBVA sobre Garrigues y Uría y Menéndez, los dos despachos contratados para defender al banco en el caso Villarejo. Es más, en la entidad consideran que fue un error contratarlos, y la prueba de ello es que, entre los dos, han hecho lo que nadie en su sano juicio -y mucho menos una defensa-, haría jamás: cabrear al juez que instruye el caso.

Primero fue el retraso en la entrega de información, a pesar del compromiso del banco con la justicia, reiterado en múltiples ocasiones por su presidente. Tras el ultimátum del juez, el banco le entregó 4 ‘teras’ de información (4.000 gigabytes), suficiente como para tener entretenido a su señoría durante meses. Ya saben que la mejora manera de ocultar un elefante en la Quinta Avenida es llenando la Quinta Avenida de elefantes.

El cabreo del juez fue aumentando: primero, el retraso, luego los millones de ficheros, la mayoría sin sustancia y, finalmente, la constatación de que en los 4 terabytes no estaban incluidos documentos que podrían estar relacionados con el caso.

Torres está convencido de que, después de todo, García-Castellón no le imputará, como adelantó Hispanidad el lunes. Ahora bien, el juez, que todavía podría hacerlo y se ha contentado, hasta ahora, con la presencia del abogado de la entidad, sí podría citar a Torres como representante del banco, que sí está imputado como persona jurídica.

Precisamente, en el banco consideran que ese fue el primer error de Torres: no defender a la entidad desde el primer momento para evitar que fuera imputada. El presidente sí defendió públicamente a su antecesor, Francisco González, también imputado.