• Pero sin bajar la guardia, "con todos los escenarios abiertos".
  • ¿El Gobierno confía en los mossos? Sí, pero manda policías nacionales y guardias civiles a Barcelona.
  • Y es que puedes detener a Puigdemont, Junqueras y compañía…
  • Pero no puedes detener a miles de manifestantes exaltadamente pacifistas.
Consejo de Ministros del viernes 22. La verdad es que el Gobierno ya sólo informa de una cosa: de Cataluña. Bueno sí, y de los Presupuestos Generales del Estado para 2018… pero solo como reflejo de la situación política. La cosa comienza con una conferencia del ministro Portavoz, Íñigo Méndez de Vigo (que no Gómez de Lugo) (en la imagen), con una tesis clarísima: Puigdemont es malísimo y un poco bruto. Don Íñigo salva la idea de Convergencia e incluso de ERC, haciéndoles ver que son marionetas de la CUP, pero evita los ataques directos. Y es que con PDeCAT y con ERC habrá que negociar algún día, pero con la CUP no hace falta. La verdad es que el Gobierno Rajoy juega ahora con el viento de popa y con la ceguera habitual de la derecha sobre los catalanes. Lo primero, porque los separatistas ya resultan, no sólo pesadísimos al resto de España sino que, además, Juan Español se formula, en calles, salones y bares, la misma pregunta: pero, estos catalanes, ¿quién se han creído que son? Ahora bien, el Gobierno va de ganador pero mantiene una actitud reservada y muda… pero sin bajar la guardia, "con todos los escenarios abiertos". Preguntas al portavoz: ¿el Gobierno confía en los mossos? Sí, responde…  pero manda policías nacionales y guardias civiles a Barcelona para reforzar a los que allí operan… pero los mossos se niegan a operar e incluso a respaldar a los guardias civiles. Y es que puedes detener a Puigdemont, a Junqueras y compañía… pero no puedes detener a miles de manifestantes exaltadamente pacifistas. El peligro cierto es el de que Cataluña, que no se va a independizarse, provoque una guerra civil en toda España. Por ahora gana el Gobierno, no porque haya detenido a los números dos separatistas sino porque los españoles están hartos del engreimiento de un nacionalismo que viene a decir, con sus hechos: yo soy superior a ti y ni quiero convivir contigo. ¡Y eso duele! Sin embargo, Rajoy no puede olvidar que tiene que ofrecer una alternativa el mismo día 2 de octubre. Por una razón, los separatistas han ido creciendo en número durante los últimos diez años. Eulogio López [email protected]