• Claro que no pensaban en lo mismo: Francisco en la blasfemia de Charlie Hebdo; Soraya en las críticas al Gobierno por Internet.
  • Y a la vicepresidenta le gusta más el lobby de prensa tradicional que el periodismo electrónico: "El delito sigue siéndolo independientemente del medio que se utilice para cometerlo".
  • Lo que realmente ocurre es que al periodismo tradicional, pocos muy grandes, se les puede controlar; al periodismo electrónico, muchos muy pequeños, resulta imposible.
  • Soraya elude la pregunta sobre el caso Bárcenas, el pivote de la vida nacional.
  • Otro tramo del AVE, corredor Mediterráneo: 12 kilómetros.
  • Ley de Seguridad Nacional: demasiado debate para tan poco fondo.
  • Cataluña: Soraya no se cree que Artur Mas vaya a convocar elecciones: "¿Con ocho meses de adelanto?".

Consejo de Ministros del viernes 16 de enero. De entrada, la vicepresidenta del Gobierno, en su intervención como portavoz, rehúsa responder a una pregunta sobre el caso Bárcenas, el eje de la política española actual, la única posibilidad que Soraya Sáenz de Santamaría (en la imagen) tiene de arrebatarle la Presidencia a Mariano Rajoy. Y la pregunta resultaba pertinente: se refería al informe de la Intervención General del Estado sobre la Caja B del PP que administraba Luis Bárcenas, hoy en prisión.

Informe duro, como el de los peritos del caso Bankia, de sus propias filas: los contables del Estado dicen que hay puntos oscuros y el juez Ruz sólo busca un punto oscuro: la sospecha de que Mariano Rajoy cobraba dinero 'B' en sobres. Es igual que fueran unos pocos euros, que aquí no hablamos de justicia sino de legalismo: haría tambalear todo el poder marianista en pleno año electoral y el partido se vería obligado a echarse en brazos de una casi 'outsider' como la higiénica Soraya, no contaminada por la corrupción.

En cualquier caso, la estrella del Consejo de Ministros era el anteproyecto de Ley de Seguridad Nacional. Demasiado ruido para tan pocas nueces. Pero ocurre que estamos en guerra contra el terror y en cuanto oímos hablar de muertos, los periodistas nos lanzamos a pronunciar palabras tan marmóreas pero tan huecas como el debate entre libertad y seguridad. Además, el anteproyecto de ley y los atentados de Charlie Hebdo son mera coincidencia. Ya saben: las casualidades no existen, las coincidencias, sí.

En cualquier caso, el asunto ha servido para hacer coincidir –extraño, ¿verdad?- al Papa Francisco con la vicepresidenta del Gobierno. Dice doña Soraya, que la libertad de expresión tiene sus límites. Sólo le faltó decir la libertad de prensa, que es término mucho más preciso.

Naturalmente que los tiene, y Soraya cita el enaltecimiento del terrorismo. Y ahí ya se desliza, por cuanto aplaudir el terror no es un hecho, sino una ponderación subjetiva, excelente terreno pero resbaladizo.

En cualquier caso, a doña Soraya, no a Francisco, le gusta más el lobby de la prensa y los medios tradicionales que el periodismo electrónico, a pesar de que el primero resulta ya marginal.

Lo digo porque la vice se lanza en plancha cuando le hablan de Internet y redes sociales: "Los delitos existen con independencia del medio que se utilicen para cometerlos".

Muy cierto, como lo es los límites a la libertad de prensa, incluso de expresión: injuriar no es ejercer la libertad, es injuriar. Pero queda la sospecha de si lo que le preocupa a la vicepresidenta, como buena política, es que al periodismo tradicional, pocos muy grandes, se le puede controlar; pero al periodismo electrónico, muchos muy pequeños, resulta imposible.

Más noticias del Consejo: Soraya canta las excelencias del nuevo AVE adjudicado en el Corredor mediterráneo: 40% de la población española y 49% del transporte de mercancías. Dicho así, suena genial, pero lo cierto es que estamos hablando de 12 kilómetros entre Murcia y Almería.

Cómo no, queda Artur Mas y… el problema catalán. Soraya lo tiene claro, tira de argumentario y exhala: "Si en cinco años se convocan tres elecciones autonómicas es que algo no va bien". Y más: "El señor Artur Mas ha convocado a ocho meses vista. ¿A qué se va a dedicar estos ocho meses? Los catalanes necesitan gobiernos activos". Bueno, no sé, Soraya.

Por otra parte, la vice no entiende esas "listas trasversales" entre CiU y ERC, según las cuales tienen un programa independentista común y el resto del programa enfrentado a matar, entre una fuerza de izquierda radical y marxistoide, y otra fuerza burguesa. Tiene toda la razón, yo tampoco lo entiendo.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com