¿Cielo Único o una tasa verde sobre los aviones? Sobre la tasa verde han debatido hoy los ministros de finanzas de la Unión Europea mientras que la opción que plantea el sector de la aviación no estado encima de la mesa, al menos a día de hoy.

Los ministros de Economía y Finanzas cierran en Helsinki una reunión informal que se inició el viernes, bajo la presidencia de Finlandia, reunión en la que han debatido sobre posibles impuestos a la energía para combatir el cambio climático y teniendo como base el informe de la Comisión Europea en el que se concluye que gravar con impuestos al combustible de la aviación reduciría las emisiones de carbono del sector un 11% y tendría un impacto "insignificante" en el empleo y el producto interno bruto en la Unión.

Holanda proponer gravar al sector a través de una tasa sobre los billetes de avión, una tasa por vuelo, una tasa sobre el queroseno o mediante el sistema de comercio de emisiones

Los ministros han analizado la aplicación de esta tasa después de que en febrero los Países Bajos plantearan un impuesto europeo que grabe las emisiones de carbono en las aeronaves con el fin de reducirlas. Holanda, que ya tuvo experiencia unilateral en este sentido y que revirtió el impuesto debido al impacto negativo que ocasionó en su industria, quiere recuperarlo pero que la medida sea adoptada por todos los países del territorio en su conjunto. Es decir, considerar gravar las emisiones de carbono "a nivel de la UE" a través de una tasa sobre los billetes de avión, una tasa por vuelo, una tasa sobre el queroseno o mediante el sistema de comercio de emisiones.

Países como Bélgica o Francia han realizado propuestas similares en los últimos meses, sin embargo, la ministra española de economía en funciones, Nadia Calviño, ha dicho a la entrada de la reunión que un impuesto sobre el queroseno no es una opción para España.

Por ejemplo, Francia anunciaba el pasado mes de julio que aplicaría, a partir de 2020, una ecotasa de entre 1,5 y 18 euros a todos los billetes de avión de todos los vuelos que salgan desde el país, “no para los de llegada, salvo para los de las líneas destinadas a Córcega y a los territorios galos de ultramar, así como los vuelos de conexión”, anunciaba la ministra de Transporte, Elisabeth Borne

"La gestión integrada del espacio aéreo de la UE , señala el sector de la  aviación, "se traduciría en rutas más eficientes y sostenibles y un milmillonario ahorro tanto para las operadoras como para los viajeros"

Un anunció que puso en alerta al sector de la aviación francés. Air France advirtió de que la ecotasa penalizaría "significativamente” su competitividad y que supondría un costo adicional de más de 600 millones de euros anuales para el grupo

Y es que, el sector de la aviación de la Unión Europea plantea que, antes de seguir explorando una futura tasa verde a los vuelos, se active definitivamente el Cielo Único Europeo, una iniciativa que ya tiene más de 20 años y que está a la espera de voluntad política para su implantación. Se trata de la gestión integrada del espacio aéreo de los estados miembros de la UE y se traduciría “en rutas más eficientes y sostenibles y un milmillonario ahorro tanto para las operadoras como para los viajeros”, según el sector

En la conferencia "Digital European Sky", organizada por la presidencia finlandesa de la UE hace algunos meses, los representantes de asociaciones de trabajadores y del sector firmaron una declaración conjunta en la que se comprometen a emprender acciones concretas para implementar de manera definitiva y completa la visión de un Cielo Único Europeo (single european sky/SES).

"De entrada", aseguran, "una gestión compartida del tráfico aéreo permitiría ahorrar unos 5.000 millones de euros al año, según cifras de la Comisión Europea, lo que abarataría los desplazamientos si las aerolíneas lo repercutieran en los billetes".

Destacan que, además, mejoraría la seguridad y la eficiencia de los vuelos, de forma que habría menos retrasos demoras, especialmente habituales en períodos de alta actividad como el verano y una de las grandes preocupaciones de la industria.

El combustible de aviación está legalmente exento de impuestos gracias a un acuerdo global de 1944 cuando la aviación civil internacional era una industria emergente 

Sin embargo, y pese a los aparentes beneficios que aportaría el Cielo Único Europeo, se plantea un problema para que despegue la iniciativa gestada en 1999. El problema radica en lo de siempre, es decir, que los Estados miembros de la UE son reacios a ceder competencias porque lo consideran una pérdida de soberanía.

En España, y a pesar de que la ministra en funciones haya dicho que el Gobierno no se plantea la tasa verde para el sector, la asociación que integra Air Europa, Air Nostrum, Binter, Canair, Evelop, Iberia, Iberia Express, Privilege Style y Vueling, ACETA, considera que la eficacia de impuestos a la aviación por consumo de combustible es "incierta" para el propósito que se persigue, que es la reducción de emisiones de CO2.

La asociación explica que esta medida tendría un efecto muy negativo sobre el sector aéreo, mermaría la actividad de la aviación, la encarecería y le haría perder atractivo. "El turismo, el empleo y la economía se verían directamente afectados, y debe tenerse en cuenta que sector turístico es motor de crecimiento de la economía española, con un peso de casi el 12% en el PIB y con una capacidad de generación de empleo que roza el 13%, según datos del INE de enero de 2019 correspondientes al ejercicio de 2017"

Pero el sector no se limita a hablar de los efectos dañinos que tendría gravar los combustibles aéreos. Desde la asociación proponen una serie de medidas que, bajo su punto de vista, tendría un impacto mayor que el que cuantifica el borrador del informe comunitario. Como alternativas a la aplicación señalan que Bruselas podría apostar por el uso de biocombustibles en la industria aérea. "Los gobiernos deben apoyar la investigación y desarrollo del biocombustible", una medida que necesitaría de un tiempo importante para llegar a tener un impacto.

En este caso el objetivo sería que, gradualmente, los combustibles de origen no fósil fueran formando parte del mix de los carburantes utilizados por las líneas aéreas. Básicamente el proceso supondría fijar que un porcentaje significativo y creciente de este tipo de combustibles fuera siendo de uso obligatorio.

El combustible de aviación está legalmente exento de impuestos gracias a un acuerdo global de 1944 cuando la aviación civil internacional era una industria emergente a la que se debía apoyar y favorecer.