• Es la última muestra de cómo la élite de EEUU, especialmente en la esfera Hillary Clinton, juega con el satanismo.
  • Eso sí, Chelsea descarta ser luciferina, pero "podemos ser cívicos, alegres, respetuosos y amigos con personas que no comparten nuestras creencias religiosas". Curioso.
  • Es más, presume de que "a veces, incluso nos casamos con ellos. Soy metodista y mi esposo es judío".
  • Claro que no es tan alegre y respetuosa, por ejemplo, con la Iglesia católica.
  • No es la primera vez que los Clinton se ven relacionados con el satanismo: recuerden a John Podesta, que fue jefe de gabinete de Bill y jefe de campaña de Hillary.
  • Chelsea también defiende a la modelo Chrissy Teigen, acusada de estar implicada en el escándalo 'Pizzagate' (supuesta pedofilia de las élites de EEUU).
Chelsea Clinton (en la imagen) es la última muestra de cómo la élite de EEUU juega con el satanismo. Y es que la hija del expresidente de EEUU Bill Clinton y de la que fuera candidata demócrata a la Casa Blanca en las últimas elecciones, Hillary Clinton, ha aprovechado su cuenta de Twitter para felicitar el Año Nuevo a la Iglesia de Satán, fundada por Anton Szandor LaVey en 1966. Una felicitación que se dio el pasado 2 de enero y ha despertado una fuerte polémica en EEUU. Claro que Chelsea se ha apresurado a descartar que sea satanista usando también su Twitter: "Podemos ser cívicos, alegres, respetuosos y amigos con personas que no comparten nuestras creencias religiosas". Es más, también presumió de que "a veces, incluso nos casamos con ellos. Soy metodista y mi esposo es judío". Claro que Chelsea Clinton no ha sido tan alegre, respetuosa y amiga, por ejemplo, con la Iglesia católica: esta no ha recibido ninguna felicitación de Año Nuevo de su parte. Es más, al igual que su madre, la candidata que respaldaba el Nuevo Orden Mundial (NOM) -la nueva masonería anticristiana- en la carrera a la Casa Blanca, es una firme defensora del derecho al aborto. Pero no es la primera vez que los Clinton se ven relacionados con el satanismo, o lo que es lo mismo, la masonería: recuerden a John Podesta, el que fuera jefe de gabinete de Bill en sus tiempos de presidente y jefe de campaña de Hillary. Este último y sus vinculaciones satánicas, desveladas en los e-mails filtrados por Wikileaks, fueron una de las claves en la derrota de Hillary. Al mismo tiempo, no hay que olvidar que dichos e-mails dejaron ver los peculiares 'amigos' de la candidata demócrata: miembros de la elite de EEUU con vinculaciones satánicas, pedófilas…  Y es que Chelsea Clinton también ha defendido estos días en su red social a la modelo Chrissy Teigen, que ha sido acusada por un usuario de estar implicada en el escándalo Pizzagate, un supuesto caso de pedofilia por parte de las élites de EEUU. Por todo ello, los tuits de Chelsea no son una mera anécdota, sino otro reflejo de lo políticamente correcto. Mientras, en el ambiente, sobrevuelan las teorías de Mark Dice, que apuntan a la relación entre el establishment político y los satanistas. Pero también el intento de normalizar la pedofilia y separarla de la pederastia, cuando es igual de deleznable y condenable. Y a todo esto se une el hecho de que a EEUU solo le interesa investigar los vínculos rusos de Trump, no los del clan Clinton y los hermanos Podesta. ¡Curioso! Cristina Martín [email protected]