• Como su hija Mariola… y no como su hija Carmen.
  • El lugar común es hablar de la "Hija del dictador", pero eso no dice mucho, ¿verdad?
  • Pero ni un dictador ni una democracia son negro o blanco al 100 por 100.
  • Franco fue un autoritario cristiano entre una democracia revolucionaria y otra abortista.
  • La democracia sigue siendo el peor de todos los sistemas posibles, una vez excluidos todos los demás.
Ha muerto Carmen Franco Polo (en la imagen), la única hija del antepenúltimo jefe del Estado, es decir, Francisco Franco. Es curioso, los medios públicos insisten en que ha muerto la Hija del Dictador, y con ello, supongo, consideran que lo han dicho todo. Sólo creo. De entrada, Carmen Franco Polo no es culpable de las andanzas de su padre. Era una mujer cristiana y discreta. Esto segundo merece glosa porque una de las grandes tontunas del feminismo contemporáneo consiste en interpretar la virtud excelsa de la discreción como apocamiento, invisibilidad, cuando no servilismo. Cuando los clásicos hablaban de la mujer discreta era porque le otorgaban, de serie, las grandes virtudes del genio femenino: capacidad, perseverancia, inteligencia, coraje… Querían decir que los talentos que adornaban a la mujer eran tantos y tan respetables que sólo el exhibicionismo, la obsesión por ser el centro de atención de los demás, podían echarlos a perder. Pues bien, Carmen Franco Polo, además de Hija del Dictador, era una mujer discreta. Como lo era su hija Mariola, como no lo eran otros de sus hijos e hijas. Lo que demuestra que nadie está sometido a la morbosa curiosidad ajena salvo que se empeñe en ello. Vamos con la cosa política. Ninguna dictadura es negra al 100 por 100, ninguna democracia es totalmente blanca. Ejemplo que nos ocupa: el dictador Franco se encuentra históricamente emparedado ente la II República y la Monarquía de 1975. El Régimen del 31 era una democracia que viraba con gran rapidez hacia la democracia popular, comunista, ferozmente cristófoba. Por eso, precisamente por eso, Franco ganó la guerra. El Régimen franquista fue, en efecto, una dictadura… pero en la que los cristianos podían practicar su fe con libertad y que, además, convirtió a España en el primer semillero de vocaciones sacerdotales y de misioneros de toda la edad contemporánea. Luego llegó la democracia parlamentaria de 1978, con la que yo de joven me sentí muy entusiasmado, hasta caer en la cuenta de que había convertido a España en el paraíso mundial del aborto. Y claro, sin derecho a la vida, que es la base del resto de derechos, no sé yo si se puede hablar de democracia. Dicho esto, yo soy de los que consideran, como Churchill (puedo coincidir con gente muy extraña), que la democracia es el peor de todos los sistemas políticos posibles, una vez descartados todos los demás. Me gusta la democracia pero no me gusta la simplonería. Lo de la Hija del Dictador es eso: una simplonería. Eulogio López [email protected]