• Y en Arabia, Riad maltrata a las empresas españolas, obligándoles a enmendar los errores de chinos y árabes.
  • Sacyr ha conseguido que el organismo independiente DAB 'condene' a la Autoridad del canal a pagarle 234 millones de dólares.
  • En Arabia (AVE La Meca-Medina) el Gobierno da marcha atrás: amplía el contrato, pero los que habían fallado no eran OHL, ACS e Indra.
  • Aunque tendrán que arreglar el desaguisado chino-árabe.
  • Y encima, con desprestigio de la Marca España.  
  • Los sobrecostes se han convertido en una pieza clave en los contratos de obra civil internacional.

Las constructoras españolas no tienen trabajo en España, especialmente en obra civil, por lo que se buscan la vida fuera. Sacyr capitanea el consorcio internacional que construye la ampliación del Canal de Panamá. La Autoridad del Canal, algo más importante en aquel país que cualquier ministerio del Gobierno, exigió a Sacyr que cumpliera con los plazos, pero la constructora que lidera Manuel Manrique,  aseguraba que la obra tenía sobrecostes no reflejados en el contrato. Gran follón político internacional, que en buena parte quedó en manos de cortes internacionales y en parte en manos del DAB. Es decir, del 'Dispute Adjudication Board' (DAB), organismo técnico independiente establecido dentro del marco del Contrato entre Grupo Unidos (Sacyr y sus socios) y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

Pues bien, DAB ha decidido que Sacyr tenía razón y condena al DAB a abonar 234 millones de dólares, lo que supone un 4% de la deuda neta ademán de una prórroga de seis meses para terminar la obra.

Y el asunto tiene su importancia porque incluso, desde España, se vertió una mala imagen sobre las reclamaciones de Sacyr.

Otro problema en otra zona del mundo. El famoso AVE La Meca-Medina (6.700 millones de euros). El Gobierno de Riad acusó al consorcio español en el que participan, entre otros, OHL, ACS e Indra de retrasar las obras de la infraestructura. Los españoles aseguraban que el error estaba en la plataforma, construida por un consorcio chino -con participación de una empresa de la propia Arabia-. Tampoco nadie les creyó pero ahora es el propio Gobierno de Arabia Saudí, quien amplía el presupuesto... para que sea el propio consorcio español quien tendrá que arreglar lo que estropearon chinos y árabes. Eso sí, se les reconoce el coste del arreglo. Y la cosa no una broma: el AVE La Meca-Medina representa más del 9% de la cartera de construcción de OHL, el 13% de la cartera de servicios industriales de ACS y un 10% de toda la cartera de pedidos de Indra.

Lo malo es la imagen de la marca España, injustamente perjudicada, dado que el público internacional no desciende hasta la letra pequeña: simplemente se queda con que la construcción española ha fallado.

En cualquier caso, los sobrecoses se han convertido en una pieza fundamental de los contratos internacionales.

Eulogio López

[email protected]