• El actual presidente, el masón Michel Temer, tiene buenas perspectivas de salir absuelto en la Cámara de Diputados.
  • Mientras que el expresidente brasileño Lula da Silva se enfrenta a su sexto juicio por corrupción. Lo tiene peor.
El actual presidente de Brasil, el masón Michel Temer, obtendría el miércoles el apoyo suficiente de los legisladores en la Cámara de Diputados para sobrevivir a una votación sin precedentes sobre si debe ser sometido a un juicio político por acusaciones de corrupción, informa Swissinfo. Sus opositores necesitan dos tercios de los votos en la cámara -342 de 513- para que se apruebe la acusación de que Temer aceptó sobornos de JBS SA, el mayor procesador de carnes del mundo, y enviar el caso a la Corte Suprema, donde podría ser juzgado. "Es muy difícil conseguir 342 votos", dijo el congresista Rubens Bueno del Partido Popular Socialista, que dejó la coalición de Temer después de que se reveló la grabación de una conversación secreta con el dueño de JBS, lo que sumió al líder en un nuevo escándalo de corrupción. Temer necesita sólo 172 votos para bloquear la acusación de corrupción. Según la consultora de Brasilia ARKO, que ha encuestado a los legisladores, obtendría entre 257 y 270 votos, lo suficiente para evitar el juicio, pero sólo con una pequeña mayoría para seguir gobernando. Por su parte, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien ya fue declarado culpable de corrupción, deberá enfrentarse a su sexto juicio por cargos relacionados con una enorme trama de sobornos a políticos que sacudió a la mayor economía de Iberoamérica, ordenó el martes un juez, recoge Reuters. Un magistrado federal dijo en un documento judicial que Lula se enfrenta en el juicio a las acusaciones de haber aceptado 1 millón de reales (320.000 dólares) para obras en una casa de campo a cambio de favores políticos. La investigación "Operación Lavado de Autos" se centra en el pago de sobornos por miles de millones de dólares que algunas de las mayores compañías de Brasil realizaron para obtener lucrativos contratos de las firmas con presencia estatal. Lula ha dicho reiteradamente que es inocente de cualquier acto ilícito en la trama de corrupción, que ha llevado al encarcelamiento de más de 100 políticos, empresarios y otros, además de investigaciones a cuatro expresidentes y al actual mandatario Michel Temer, por acusaciones de que aceptó sobornos. Lula fue hallado culpable en julio y sentenciado a casi 10 años de prisión por aceptar 3,7 millones de reales en sobornos de OAS. Fiscales dicen que con el dinero la empresa remodeló un departamento en la playa para el político a cambio de su ayuda para obtener contratos con la estatal Petrobras. El expresidente está libre, pendiente de una apelación al fallo. Si se mantiene el veredicto de culpabilidad, Lula probablemente no podrá presentarse nuevamente a la carrera presidencial, en la que ha dicho que quiere competir. Andrés Velázquez [email protected]