• En paralelo, el 'trío de Corvara', Alierta, Pizarro y el propio FG, en campaña para lograr la permanencia de este último.
  • Y todo, dentro de un movimiento más general que pretende rejuvenecer la cúpula empresarial española.
  • Solo hay un problema: no hay candidatos. Estamos en etapa fin de ciclo.

La campaña para que FG se jubile en 2019, cuando cumpla 75 años, lleva en marcha varios meses. Todo el mundo da por hecho que esta vez sí abandonará el BBVA y que no habrá una tercera prórroga concedida por el Banco Central Europeo (BCE). Pero el deseo del presidente del segundo banco español no es ese, ni mucho menos. ¡Con la cantidad de cosas que quedan pendientes, por ejemplo, la digitalización! Exacto, si finalmente se marcha, será contra su voluntad. Pero FG no está solo. Cuenta con el apoyo de César Alierta y de Manuel Pizarro. El expresidente de Telefónica, el de Endesa y el presidente del BBVA compartieron su tiempo libre, hace pocas semanas, en la exclusiva estación de esquí de Corvara (Italia), y hablaron de todo, también de la jubilación del banquero. Y ratificaron su posición: lo que más nos conviene es que FG continúe. Porque todo esto ocurre dentro de una campaña más general que pretende rejuvenecer la cúpula empresarial española. Si FG logra permanecer, tanto con un cargo no ejecutivo o como presidente tras una fusión bancaria, la antigua cúpula empresarial seguiría estando representada en nuestro país. Tenemos por un lado al 'trío de Corvara' y, por otro, a los que pretenden rejuvenecer las élites empresariales. Sólo hay un problema: no hay candidatos. La vida empresarial -y política- ha cambiado. Antes, todos hablaban con todos, el Gobierno con los presidentes de las compañías más importantes, los empresarios entre sí, etc. El Gobierno quería transmitir algún mensaje y tenía claro a quién debía llamar. Y lo mismo sucedía con la élite empresarial: sabían quién era el interlocutor del Ejecutivo. Ahora ya no es así. Nadie habla con nadie, ni siquiera los máximos responsables del IBEX entre ellos. Ojo, tampoco el Gobierno tiene un interlocutor para hablar con los empresarios. En definitiva, falta liderazgo en ambos lados, en el político -sí, también en el Gobierno- y en el empresarial. Pablo Ferrer [email protected]