El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte a España que eso de subir las pensiones según el IPC, lo mismo que el Gobierno PSOE-Podemos presenta como un gran éxito es maravilloso pero no se puede mantener en el tiempo. Más que nada porque -no lo comenten fuera de la provincia, se lo ruego- pero el sistema público de pensiones está quebrado. El sistema público de jubilación que es sistema de reparto, de solidaridad entre generaciones. Cuando los trabajadores activos de hoy pagan con sus cotizaciones a los pensionistas de hoy, como sus hijos les pagarán las pensiones a ellos. Por ello se ha llamado sistema de reparto, que nada tiene que ver con los sistemas de capitalización.

Ergo, en puridad, los que no tengan hijos no deberían tener pensión. Pero dejemos eso.

En un sistema de reparto son los hijos quienes pagan las pensiones de sus padres. Ergo, quien no tiene hijos no debería tener derecho a pensión

Lo cierto es que por la baja natalidad y por la mayor esperanza de vida, el sistema público de pensiones ha entrado en quiebra técnica. Y lo que también es cierto es que, por abajo, las cuotas para mantener -que no logran mantener y tienen que echar mano de otros impuestos- la nómina de las pensiones, ya próxima a los 10.000 millones de euros mensuales por 14 pagas, presionan sobre la creación de empleo y crean economía sumergida. 

A Pedro Sánchez le puede quedar muy bien eso de ‘salvar a nuestros mayores’ subiendo las pensiones según el IPC pero lo cierto es que no se trata de ser justo con los pensionistas sino de que no hay dinero para pagarles.

De entrada, hay que retrasar la edad de jubilación, de entrada, a los 70 años. Después, hay que anular las cuotas sociales y sustituirlas por IVA. Eso significaría que el empresario contrataría sin miedo o, sencillamente, que cada cual se buscaría su propia máquina de facturar.

Y, naturalmente, hay que retrasar la edad de jubilación. Eso sí es una reforma de calado

Y sino, pues seguimos al borde del abismo y dando pasos hacia delante. Esto es lo que se llama reforma de calado, la que ningún político se atreve a hacer para no perder el voto de 10 millones de pensionistas.

¿Los jubilados tienen razón para quejarse? Por supuesto que la tienen pero lo que solicitan no es posible.