• El argumento mejor acogido de Garrigues durante el juicio de acreedores fue la falta de un plan estratégico, bien definido, por parte del presidente.
  • Porque si bien es cierto, y la venta de Atlantica Yield así lo acredita, que las desinversiones despejan el futuro.
  • No lo es menos que tras vender AY y A3T, Abengoa aún debe generar nuevos fondos... 'típicos'.
Recordamos el juicio de los acreedores rebeldes de Abengoa, donde hubo guerra de peritos entre los representantes de los rebeldes, el despacho Garrigues, y los del resto de acreedores, de los bufetes Uría y Ménendez -bancos- y Clifford Chance -bonistas-. Es cierto que 'la batalla' fue ganada por los peritos de Uría pero no lo es menos que el duelo clarifica la situación de la ingeniería pero también apela a su presidente, Gonzalo Urquijo (en la imagen). La vista, que acabó el pasado viernes, duró ocho días, de los que tres se dedicaron a las periciales. El argumento mejor acogido de Garrigues fue la falta de un plan estratégico, bien definido, por Urquijo. Pero además, pusieron en duda la oportunidad del acuerdo y del dinero de emergencia que ha permitido a Abengoa aguantar un año en espera de la venta de Atlantica Yield y la planta de cogeneración mexicana (también denominada Tercer Tren o A3T). Los representados de Garrigues consideran que era mejor liquidar hace un año con estos dos activos dentro del grupo, que continuar sin ellos, a pesar de que ahora se están vendiendo con éxito. Una discusión donde la intervención de los equipos de peritos fue clave para dar racionalidad económica a la polémica: al final, los de Uría y Menéndez se llevaron el gato al agua, a pesar de la agresividad de Garrigues en los interrogatorios. En el fondo, la discusión era sobre qué quiere ser Abengoa en el futuro, cuyas acciones han subido casi un 6% este lunes, y la necesidad de llegar a un acuerdo los proveedores tras el logrado con los acreedores financieros. Porque si bien es cierto, y la venta de Atlantica Yield así lo acredita, que las desinversiones despejan el futuro. No lo es menos que tras vender Atlantica Yield y A3T, Abengoa aún debe generar nuevos fondos, pues estas desinversiones no son suficientes para abonar la deuda de los acreedores. Asimismo, no basta que el plan de viabilidad muestre un grupo mucho más pequeño, donde se salvan proyectos y empleos vendiéndolos a terceros para garantizar la continuidad del resto. Y es aquí donde Gonzalo Urquijo tiene que tomar la palabra. Cristina Martín [email protected]