• Las claves del resultado de 2017: el ROF y las menores provisiones.
  • En cualquier caso, hablamos de números positivos.
  • Escotet aplaza la salida a bolsa: quiere dar un pelotazo.
  • ¿Banesco? Venezuela ya no preocupa: todo el negocio está fuera.
Este miércoles ha comenzado la rueda de presentaciones de cuentas cerradas a finales del ejercicio 2017, y adelantándose a los clásicos como es Bankinter, nos ha sorprendido la entidad gallega con capital venezolano, Abanca. De la rueda de prensa celebrada en Santiago de Compostela, una primera idea fuerza: Juan Carlos Escotet (en la imagen) quiere crecer y rápido. Es decir, no le basta con un crecimiento orgánico, de trimestre en trimestre. Eso está bien, pero es insuficiente. El presidente de Abanca lo ha dicho a su manera: "Creo que surgirán oportunidades más hacia este año que hacia el próximo; 2018 debería ser un año donde pueden aparecer nuevas opciones y estamos dispuestos a evaluar, por supuesto, si cumplen los requisitos", ha señalado. Ahora bien, los planes de Escotet no se reducen exclusivamente a España, porque su objetivo es apoyar a los clientes en el exterior. Concretamente, en Hispanoamérica y en Estados Unidos. En definitiva, allá donde haya más venezolanos huidos del chavismo de Maduro. Escotet también se ha referido a Portugal, pero sin mucho entusiasmo. España, Iberoamérica y EEUU son los mercados en los que quiere crecer inorgánicamente, eso sí, sin perder el control en caso de una fusión. En los últimos meses, esta entidad está en las páginas salmón, no por su actividad en España, sino por la situación política y financiera de Venezuela, país de origen de su accionista mayoritario, el propio Escotet que, además, también lo es de el principal banco del país, Banesco, que se encuentra amenazado de expropiación por parte del gobierno del país suramericano. Cosa que, según últimos rumores, podría incluso beneficiar a su propietario debido a la bajísima rentabilidad que permite la ruina económica a la que ha llevado al país la política bolivariana de sus dirigentes. Para tranquilidad de los inversores y clientes de Abanca, sus administradores tienen establecido un 'cinturón' de estructura holding que mantiene los negocios en España fuera de las decisiones que pueda tomar el gobierno de Maduro en Venezuela. En cualquier caso, Escotet ha dejado claro que "Banesco no está en venta, en absoluto. No sentimos ninguna preocupación, ningún tipo de preocupación, sobre este tema", ha afirmado. Y la última idea antes de entrar en los números: Abanca no saldrá a bolsa mientras no cambie la política monetaria del BCE, esto es, mientras no suban los tipos de interés. En otras palabras, Escotet quiere dar un pelotazo y no podrá hacerlo mientras el banco no sea lo suficientemente grande. De ahí su interés por crecer y por hacerlo rápido. Por lo que respecta a los resultados, continúan siendo alentadores. Resulta muy difícil en la actual coyuntura de nuestro sistema financiero post 'affaire Popular', mantener un banco de las dimensiones de la entidad con unas cifras de resultados en crecimiento, aunque sea como ahora veremos, con ayudas de algunos extraordinarios. Así, el beneficio neto al cierre ha sido de 367,1 millones de euros (M€), que supone un incremento interanual de un 10%, con incrementos en el margen de intereses y en las comisiones netas de un 19,8% y de un 11,8% respectivamente. Pese a que los ingresos por dividendos se han reducido en un 45% respecto al 2016, los resultados excepcionales por operaciones financieras, que han supuesto 202,2M€, parecen haber sido la clave del ejercicio, ayudados por la reducción en un 65% de las provisiones y deterioros propiciados por la reducción de saldos dudosos de clientes, que en el ejercicio han pasado de 2.153M€ a 1.541M€; un excelente -28,4% que sitúan la tasa de morosidad de la entidad en un 4,7% que supone 2,1 puntos menos que a finales del 2016 y 2,6 puntos menos que la cifra media del sistema español. Por lo que se refiere a las cifras del resto del balance, la entidad ha registrado crecimientos del 7,8% en el epígrafe de créditos a la clientela, que probablemente veremos ya en el resto de las entidades, producto del crecimiento que está registrando nuestra economía, aunque parezca que estamos volviendo, en especial por lo que se refiere al sector 'ladrillo', a viejas tendencias otrora nefastas. También crecen de una forma importante los recursos captados de clientes 6,2% (2.150M€), crecimiento que, junto con los 1.330M€ más en productos fuera de balance, se me antoja por encima del crecimiento registrado en anteriores fechas en el resto de la banca y que podría llevarnos a albergar, como mínimo, la leve sospecha de los rumores que circulan en los mentideros económicos y que hemos señalado antes: que la entidad podría ser un refugio balsámico para capitales 'espantados' de la política populista y comunista bolivariana que continúa arruinando un país en otros tiempos ejemplo de prosperidad. Importante para revisar en las próximas presentaciones serán las situaciones de solvencia y liquidez, en especial después del sainete del Popular. En el caso de Abanca, cuenta con un exceso de CET1 sobre el requerimiento del BCE de 1.762M€ y un LTD del 93,3% frente a la media del sector del 108,0%, cifras que en estos tiempos de duda, la entidad recalca de forma especial, sobre todo teniendo en cuenta su tamaño dentro del sistema. Rodrigo de Silos [email protected] Pablo Ferrer [email protected]