Hispanidad dedica poco espacio al separatismo catalán. Que los principales medios españoles estén pendientes de la pancarta que Quim Torra el señor presidente ha situado en el balcón de la Generalitat revela la estupidez con la que se está tratando la cuestión.

La clave del asunto es el narcisismo de los separatistas catalanes Torra disfruta siendo el centro de atención bajo el lema de que lo importante es que se hable de uno… aunque sea bien.

Torra disfruta mucho.