No, no nos referimos al independentismo catalán. De eso, cuanto menos hable la jerarquía eclesiástica mejor que mejor. Pero Juan José Omella (en la imagen) es cantado por los vaticanólogos como un hombre de Francisco, amante de los pobres (habrá que definir quiénes son los pobres) y poco amigo de meterse en cuestiones doctrinales si no es en clave de cuestión social. Así que nuestro único pedido al obispo progre, a monseñor Omella, en su nuevo cometido, es que hable claro, que no sea otro obispo de la confusión. Por cierto, cada día tiene más poder el cardenal Santos Abril y su amigo, el ex presidente de la Iglesia española, Elías Yanes.  No sólo en Aragón, sino en España y en Roma. Hispanidad redaccion@hispanidad.com