No, no estamos invadidos por el islam. El hecho de que los musulmanes se atreven a dictaminar, porque sí, que determinadas zonas de Europa, aquellos barrios donde son mayoría, por ejemplo, se regirán por la Sharia o ley islámica, no significa nada. Sólo alarmistas exagerados pueden colegir lo que no deben. Si a ello le unen las 'delicias ' del Islam, que nos recuerda un lector de Hispanidad, ya saben: no hay por qué preocuparse. Lo que más preocupa de la actual evolución del islam es su cobardía. No plantea, como en el pasado, laminación militar, mucho más noble. No, la guerra actual del Islam y la que emplea en su invasión europea es doble:
  1. El terrorismo. Es decir, se oculta tras la sociedad civil para golpear. No da la cara.
  2. Prefiren aprovechar la libertad occidental para introducir su modelo de vida tiránico y obsesivamente anticristiano. Es decir, reclamar en Europa los derechos que ellos no conceden a los cristianos en los países donde son mayoría. Un ligero fallo en materia de reciprocidad. ¡Ah, de la reciprocidad!
Y todo esto no sería preocupante si los europeos fueran conscientes de ello. Lo que ocurre es que no lo son, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver. Hispanidad redaccion@hispanidad.com