Al parecer, a algunos lectores de Hispanidad no les gusta que les recuerden que la FIV mata. Pero resulta que así es: la fecundación in vitro constituye una de las mayores máquinas de abortos que hemos inventado. A otros lectores no les gusta que recordemos, también, que todos los anticonceptivos presentes hoy en el mercado pueden resultar abortivos. Esto puede gustar o no pero es la verdad. Y aunque todos los hospitales, incluso algunos dirigidos por órdenes católicos, tengan su FIV, lo cierto es que la FIV supone un reguero de abortos,  y de cosificación del embrión humano. Y los anticonceptivos, todos los actuales, son potencialmente abortivos. Y ambas afirmaciones son demostrables. Hispanidad redaccion@hispanidad.com