Nada que ver con José Mourinho, el desagradable muchacho a quien tanto defendiera en público, Florentino Pérez (¡Oh capitán, mi capitán) (en la imagen). Para Carlo Ancelotti sólo hubo lágrimas de cocodrilo de un presidente que ha querido demostrar, una vez más, que en el Real Madrid sólo manda uno: él. Ni el apoyo de los jugadores al técnico ni el haber ganado una Copa de Europa (no Champions) le ha servido al italiano.   Recuerden que Florentino considera que el poder es la capacidad de infligir daño. Si el Madrid ha fracasado la única manera de mantenerse él es cesando a los esposos pesados de la institución. Sean culpables o inocentes. Pero sobraban las lágrimas de cocodrilo. Hispanidad redaccion@hispanidad.com