Lo de siempre: con los repartos de negocio sobra personal. Y lo excepcional: se lo reparten con la creación de dos monopolios. E.On y RWE se reparten, primero, el mercado energético alemán y al día siguiente, como quien dice, llega el hachazo en forma de despidos: 5.000 puestos de trabajo en concreto. Decíamos ayer que los dos gigantes crearán dos monopolios a costa del cliente (lo pagará en precios, por la menor competencia). Dejarán de ser grupos integrados para especializarse en producción, en el caso de RWE, y en comercialización, distribución y redes, en el de E.On, que comprará a la otra el negocio de renovables, redes y distribución que agrupa en su filial en Innogy. Pues bien, la integración de Innogy supondrá un dramático recorte de empleo, en torno al 7% de la plantilla. E.On tiene una plantilla, ahora de 42.699 empleados y con Innogy. Cosas de las fusiones, algo frecuente, de los amaños para repartirse los mercados, en este concreto. Hispanidad [email protected]