Ocurrió durante una reunión del PP en Extremadura (ya saben, cuando los viajes de Rajoy). Con Dolores de Cospedal a su lado, Rajoy (ambos en la imagen), cada día más nervioso, abroncó a su propio partido: "El aparato del PP funciona fatal".

Considerando que él no sólo preside el Gobierno sino también el partido, la cosa da que pensar.

En cualquier caso, desde Moncloa y desde Génova salen hacia todos los órganos territoriales y de poder del PP, los famosos "argumentarios". Es decir, lo que el líder quiere que digan sus subordinados. Y todo es economía. Rajoy pretende que no se hable de otra cosa que de los éxitos del Gobierno, éxitos, por otra parte, discutibles.

Y lo peor: en el partido empiezan a cansarse. Si la política es sólo economía, el presidente del Gobierno debería ser elegido por un cazatalentos, como los consejeros delegados.

Hispanidad
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