Trabajadores de Alcoa se han manifestado en la mañana del martes ante el Ministerio de Industria en Madrid. Su titular, Reyes Portillo, se ha lanzado a la yugular de la multinacional, y le acusa directamente de no buscar una salida. Lo cual no quiere decir que se avenga a continuar, sino que permite que otros accionistas se hagan cargo de la compañía y mantenga el nivel de empleo.

Bien por la ministra y mal por Alcoa. Dicen que pierden dinero y nadie puede obligarles a ello, pero empecinarse en el cierre cuando hay alternativas resulta, cuando menos, curioso.