La era digital ha permitido que todo el mundo tenga acceso a cualquier tipo de contenidos en Internet y en las redes sociales, así como expresarse libremente a través de estos medios. Sin embargo, esto también puede traer problemas y es, precisamente, lo que le está pasando al microblogging Twitter. Recientemente, la medidora de audiencias Nielsen, se vio obligada a retirar un anuncio, al aparecer relacionado con varios perfiles de contenido sexual. Actualmente existen 10 millones de cuentas en la red social dedicadas a la pornografía y este hecho ha traído la preocupación al sector publicitario. Los anuncios en Twitter se basan en los intereses de los usuarios, su localización o las cuentas seguidas y no el contenido específico que ven. A pesar de que la red social bloquea algunas palabras con las que las marcas no quieren que se las relacione, es posible que los anuncios puedan aparecer accidentalmente en este tipo de páginas. Desde Twitter aseguran: "Estamos comprometidos a proveer un lugar seguro para que las marcas construyan sus negocios y nuestro equipo está trabajando para solucionarlo". Pero esto no parece ser suficiente para los anunciantes y si el problema no se soluciona con rapidez la red social se arriesga a que sus ingresos por publicidad sigan descendiendo todavía más y a que las marcas no confíen en su plataforma. Por otra parte, activistas de Internet y grupos de consumidores quieren montar un Stop Online Piracy Act para convencer a la Comisión Federal de las Comunicaciones con el fin de que adopte una serie de reglas de neutralidad y abandone su posición actual. "Hemos movilizado más de dos millones de personas con este tema en los últimos meses por no hablar de los muchos millones que han participado durante casi una década. Esto no va a parar hasta que las protecciones en Internet sean reales", explica Matt Wood, director de política para la libertad de prensa.

Clemente Ferrer

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