El gobernador de California y conocido actor Arnold Schwarzenegger (en la imagen) nunca deja de sorprendernos. Lo hemos visto protagonizar desde películas de comedia hasta anunciando los estudios de Hollywood al lado de dos dibujos animados pero su papel más conocido es el de Terminator. Esta vez se ha puesto de nuevo en el rol de este famoso personaje para promocionar un nuevo videojuego y lo ha hecho desnudo. El anuncio, creado por BarrettSF, es una recreación de una escena de Terminator 2 en la que el protagonista entra en un pub de dudosa reputación en busca de algunas prendas de ropa con las que tapar su desnudez. Mientras camina hacia el interior del bar, se va encontrando con algunos de los campeones de WWE entre los que se encuentran Eva Marie, Daniel Bryan, Paige, Finn Balor y Dean Ambrose quien apaga un cigarrillo en el torso desnudo de Schwarzenegger. Los anunciantes cuentan en ocasiones con personajes famosos para protagonizar sus campañas y añadir valor a la marca, difusión mediática y aumentar sus ventas. Schweppes es uno de los anunciantes que cuenta con rostros famosos de todos los ámbitos para protagonizar sus campañas: Uma Thurman, Nicole Kidman o Iggy Pop ya han sido embajadores de la popular tónica, así como la española Penélope Cruz. El spot protagonizado por la actriz se englobó dentro de la campaña "What did you Expect?" -abril de 2014- y fue creada por la agencia Fred&Farid Paris. En el anuncio,  de un minuto de duración, la actriz española, encubría sensualidad mostrando su lado más sugerente. Una actitud degradante que no beneficia al producto. Por otra parte, traer a la vida a estrellas populares fenecidas es algo que se observa con frecuencia en el mundo de la publicidad. Una marca de cervezas holandesa, Bavaria, ha traído al mundo de los vivos a Kurt Cobain, John Lennon, Tupac Shakur, Elvis Presley y Marilyn Monroe. El spot intenta explicar que estas estrellas fingieron su propia muerte para pasar el resto de sus vidas en una isla desierta bebiendo cerveza y disfrutando de la tranquilidad y el sol, lejos del mundanal ruido. Clemente Ferrer [email protected]