El semanario Supertele del 24 al 30 de enero publica el ranking de los programas mas vistos. El bochornoso 'Gran Hermano VIP' logra el primer puesto con 4.343.000 de espectadores. Lo zafio sigue teniendo éxito. Desde el punto de vista publicitario, el perfil de los espectadores tiene poco poder adquisitivo y, por lo tanto, nada eficaz para la planificación en las campañas publicitarias.

"Reality show" en el que una reata de concursantes encerrados en una casa deben superar las pruebas de las votaciones de sus compañeros y las del público para conseguir ganar el concurso.

 

Mercedes Milá ha vuelto una vez más al programa que la rescata del olvido y que, conduce con garra periodística, la nueva edición de "Gran Hermano VIP". En este "reality-show", que inconcebiblemente lleva diez temporadas en antena, se saquea la intimidad de unos cuantos concursantes que venden una parte de sus vidas al mejor postor a precio de saldo.

Todas las inhibiciones han quedado machacadas: por unos pocos euros, estos personajes, empujados por Telecinco y la productora Zeppelin, exhiben lo más íntimo en su elegido cautiverio. Y la realidad es que da mucho de sí: amores meteóricos, conversaciones insulsas, un lenguaje a menudo grosero, enfrentamientos, envidias y celos. Y todo azuzado por las reglas del juego: la lógica de las "nominaciones" persigue descaradamente el enfrentamiento entre ellos. Los concursantes son personas que, privadas de su dignidad, se han convertido en una simple mercancía para extraerles todo el jugo.

"Gran Hermano VIP" es pura bazofia con un lenguaje soez, grosero y macarra. Conversaciones banales. Erotismo bajo y vulgar.

Olvido Hormigos, concejala socialista de aldea, saltó a la fama por un reportaje fotográfico desvestida completamente. Hormigos fue la primera en ser eliminada del programa "Gran Hermano VIP". Belén Esteban, rehabilitada de su adicción a las drogas fue un esperpéntico escándalo. El resto de los concursantes un tanto grises.

Un "reality Show" asqueroso y erótico que degrada al ser humano y destroza los más elementales valores éticos.

Clemente Ferrer

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