Ante la acuciante crisis de la Corporación RTVE, la empresa pública está detrás de los servicios de radiodifusión públicos de España. El responsable de los programas en español de la Deutsche Welle, el servicio de radiodifusión internacional de Alemania, ha concedido diversas entrevistas telefónicas a los medios de comunicación en las que ha hablado sobre el modelo de financiación de la televisión pública del país germano.

Posiblemente sus declaraciones sirvan para arrojar algo de luz sobre el agujero en el que parece que está sumido RTVE, que con una gran deuda, con incesantes denuncias de manipulación y unos escasos índices de audiencia, parece que nadie sabe cómo mejorar la situación del ente público de televisión y radio de España.

La vía de financiación supone la diferencia fundamental entre los modelos de televisión pública de ambos países: mientras que en España la principal fuente de financiación son las subvenciones, en Alemania, la televisión se financia con fondos públicos y con el abono de un canon por parte de los telespectadores.

En Alemania existen dos canales públicos, la ZDF y Das Erste, independientes entre sí. En Alemania la televisión pública goza de "muy buena fama" y para la mayoría de la ciudadanía son "garantía de fiabilidad y credibilidad". De hecho, los datos de audiencia así lo demuestran, con una cuota de pantalla, respectivamente, del 13,3% y del 12,4%, por encima de la cadena privada RTL que tiene un 10,3% de media.

La clave del prestigio de la televisión pública germana parte de su clara independencia: "la financiación no está ligada al gobierno". Una entidad autónoma se encarga de gestionar el pago del canon, que lo reparte entre los canales públicos.

En los consejos de administración no cabe la presión a los profesionales de la comunicación. En los casos en los que ha habido coacción de algún tipo a los periodistas, la información ha salido a la luz, como ocurrió en el año 2012 cuando un político pidió a la redacción de la ZDF que no cubrieran un congreso del partido rival y la redacción decidió publicar los hechos que ocasionaron que el político implicado dimitiera.

Clemente Ferrer
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