La serie 'El hombre de tu vida', emitida por TVE-1 los jueves a las 22,15, no consigue situarse en ninguno de los ranking de las revistas especializadas en televisión, a pesar de la aceptación del público. La serie no es ni tan blanca ni tan familiar ya que defiende que el fin puede justificar los medios. Tampoco es familiar ya que la enfermiza relación que mantiene la hermana del protagonista con un hombre casado lleva al desencanto del espectador. Lo que le sucede a El hombre de tu vida es que es simple. Es fácil de entender por su escaso nivel en los guiones y por mostrar unas tramas en las que no entra en juego el pensamiento humano. Se intercalan escenas animadas que refuerzan la idea de una historia sin relevancia moral. En este contexto no extrañan las reacciones y las resoluciones más engañosas que ocurrentes y, el espectador asiste desprevenido al hecho de que en esta serie las mujeres siempre salen malparadas. El hombre de tu vida no pasa de ser una comedia sin pretensiones; lo cual es una lástima, porque la idea original es buena. Por otro lado, también sorprende que el papel protagonista haya recaído en el humorista superviviente de Cruz y Raya. Está claro que la cadena pretendía mantener a los fans de Mota en esta nueva versión de sí mismo, pero el problema es que ni Hugo Bermúdez ni su historia se alejan lo suficiente para desterrar de la memoria del espectador cualquiera de los mil personajes que ha encarnado el polifacético actor. Como consecuencia no nos implicamos en el drama. El elenco de secundarios es de lo mejor y duele no verles en un papel donde se puedan lucir. Sin embargo, cumplen con su cometido. Si Paco Tous se mete a cura debería hacer trabajo de documentación y saberse las parábolas o, al menos, las que utiliza para los sermones. Al final, El hombre de tu vida se deja ver y, con el tiempo quizá mejore. No obstante. Tras el escaso éxito en su estreno, en mi opinión, tendrá un futuro corto.

Clemente Ferrer

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