La publicidad encubierta, en la que incurren cínicamente los youtubers y otros influencers, es una persona que cuenta con mucha credibilidad por su presencia e influencia en las redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor de interés para una marca. Han encontrado la fama, y el dinero, al calor de las redes sociales. Está claro que las colaboraciones de los influencers con las marcas deben mostrarse como tales en las redes sociales. Y que no hacerlo sería engañar al consumidor y abusar de su buena fe. Que los influencers cometan el error imperdonable de la publicidad encubierta en la Web Social no es excusable en absoluto. Muchos de esos prescriptores son adolescentes que han llegado a la fama desde la intimad de su dormitorio. No son profesionales y no cuentan con ningún abogado que les proteja y les advierta de los peligros de la publicidad encubierta. En las redes sociales, denuncia el ex youtuber Oguz Yilmaz en un artículo para W&V, vemos todos los días a futbolistas publicando posts (son los artículos que se publican en el cuerpo del blog, y que se ordenan de manera cronológica). Por lo general, cada post tiene un título y un cuerpo del artículo donde se puede introducir texto, fotografía, audio, e incluso vídeo sobre sus nuevas y maravillosas zapatillas y también actrices presumiendo en Instagram de su nuevo vestido de una famosa marca. Está claro que este tipo de posts forman parte de acuerdos comerciales por lo que deberían estar marcados como publicidad. Sí, pero lo verdaderamente importante, a la hora de hablar de la publicidad encubierta, es poner al descubierto al influencers. La publicidad encubierta es un problema que incumbe a todos, a los influencers y a los youtubers, a las agencias de publicidad y a los anunciantes. "Lástima que haya tanta gente que siga utilizando una doble moral para juzgar la lucrativa publicidad encubierta en las redes sociales", concluye Yilmaz. Clemente Ferrer [email protected]