En el momento en que los principados -o sea, dictaduras árabes- son cuestionados por sus ciudadanos, cuando Barack Obama decide apoyar las revueltas -mal y tarde, ciertamente, pero menos da una piedra y más daño hace- el presidente del Gobierno español se va al Golfo a mendigar inversiones. ¡Un poquito de dignidad, señores!

Hay países islámicos ricos, como Qatar o Arabia Saudí y hay otros pobres, como Irán o Libia, pero ambos son tiranías y en absoluto se vulneran los derechos humanos una y otra vez, empezando por el derecho a la libertad religiosa.

Pero toda la prensa española aplaude a ZP por haber conseguido 3.000 millones en inversión. ¿Inversión en qué? Pues 2.700 millones en telecomunicaciones y energía y otros 300 en capitalización de cajas de ahorros. A ver si nos aclaramos: hay dos tipos de inversiones procedentes del exterior: las directas y las financieras, también llamadas de cartera. La primera es por poner un ejemplo, que una multinacional se instale en España y cree empleo: la General Motors en Figueruelas, por decir algo. La otra es comprar acciones. O deuda pública en una empresa en marcha. Éstas poco benefician a los españoles y acaban convirtiéndose en un tiburón peligroso y en pérdida de puestos de trabajo. Ejemplos: Endesa, Cepsa o Aúna.

Las inversiones conseguidas por ZP pertenecen al segundo grupo. Para que se hagan una idea, los alemanes han vetado por ley la entrada de fondos de países no comunitarios en sus empresas estratégicas. ¿Por qué será?

Claro que los cataríes pretenden entrar en el sector energético o de telecos españoles. Entre otras cosas porque son muy buenas empresas. Ahora bien, ¿ayudan esas inversiones a la economía española? No lo creo.

Eulogio López

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