Pajín admite en privado que el paciente podrá decidir "si quiere agonizar"

 

Primero fueron el homomonio, el divorcio express, la Educación para la Ciudadanía, la ley de Memoria Histórica, los estatutos de autonomía… Después llegó la crisis y a Zapatero le tocó eso de gobernar y no supo cómo. Sin embargo, el presidente siempre ha recordado que morirá con las botas puestas y que está en política para imponer ideología, puesto que de gestión ha demostrado no tener ni idea. Así que Zapatero comienza su despedida de la política con una Ley reguladora de los derechos de las personas ante el proceso final de la vida, antes denominada por el propio Gobierno "Ley de Muerte Digna", un término que acabaron desechando porque sonaba demasiado a eutanasia. No será su última ley ideológica, puesto que queda la Ley de Igualdad de Trato, pero sí es un paso más para completar el proyecto que el presidente traía pergeñado antes de su elección.

La ministra de Sanidad, Leire Pajín aclaró este viernes que se trata de garantizar el derecho a la información asistencial, el derecho a la toma de decisiones, tratamiento del dolor, al acompañamiento y la intimidad. Igualmente, la responsable de sanidad cree garantizada con esta ley la seguridad jurídica de los profesionales cuando cumplan con la voluntad del paciente. En la sala de prensa de Moncloa, Pajín aclaró que en ningún caso se permite la eutanasia ni el suicidio asistido. No obstante, en términos más coloquiales, la ministra señalaba fuera de los micrófonos que el paciente debe decidir si no quiere agonizar, una circunstancia por la que algunos médicos han tenido que comparecer ante los tribunales. Se refería Pajín al Dr. Montes, convertido en la actualidad en icono de los partidarios de la eutanasia y paseado por los ateneos como defensor de la "muerte digna". No obstante, Montes fue condenado por mala praxis: sedaba tan profundamente a sus pacientes que se le quedaban en el sitio. Ese parece ser el modelo de Pajín. Además, la ministra citó como ejemplos las leyes de Aragón y Andalucía.

¿Por qué no ley de eutanasia? Le preguntaba un periodista. La ministra contestaba con el discurso políticamente correcto: "Los cuidados paliativos siempre han sido nuestro compromiso y no otro". Lo cierto es que la actual ley abre la puerta a la eutanasia en el más puro estilo zapateril: consideran que la sociedad "no está preparada" para tragar con la eutanasia, pero como en el caso de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, hay que colar la ley con otro nombre.

Rodrigo Martín

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