El presidente del Gobierno da un golpe de efecto y arrebata al PP una idea clave dentro de su programa: elevar a rango constitucional el techo del déficit público. La cuestión es saber en cuánto se fija ese techo. Las etapas de política fiscal para un nuevo modelo económico: 3% de déficit, déficit 0, superávit

Cuando el pasado viernes se habló del nuevo paquete de medidas que iba a proponer el Gobierno nada hacía presagiar la escena que se iba a producir hoy. La reducción del IVA para la compra de vivienda nueva hasta el mes de diciembre para eliminar parte del stock, la reducción del gasto farmacéutico y el anticipo del impuesto de sociedades para las grandes empresas, eran medidas que iban a ser aprobadas por los pelos, con los votos a favor de PSOE y PNV, pero con la abstención de CiU.

Pero el presidente del Gobierno ha dado la sorpresa y ha propuesto fijar en la Constitución un límite al déficit público. Esa medida ha pillado con el pie cambiado al Grupo Popular, especialmente porque esa era una de las claves de su programa de cara a las elecciones generales del 20-N. La idea no es mala, todo hay que decirlo. Y el PP, lo sabe. Es más, quería proponerla, por lo que deberá apoyar esa nueva propuesta del Gobierno. Y así lo ha anunciado ya Mariano Rajoy durante su intervención en el pleno extraordinario del Congreso. De esta manera, ZP sigue el paso que ya han propuesto otros jefes de Gobierno, como Nicolas Sarkozy o Silvio Berlusconi, que han tomado medidas similares para sus países, y sigue las líneas que se han pedido desde Europa.

Lo que queda pendiente es conocer cuál será ese límite. Y es que hasta ahora ya había algunos criterios, como el histórico, por el que los países según el Tratado de Maastricht, no podían superar el 3% de déficit ni alcanzar una deuda superior al 60% del PIB. Sin embargo, la medida no ha sido del todo eficaz, como se ha demostrado en esta crisis. Por eso se está yendo hacia una nueva idea: que los países no pueden tener déficit, es decir, gastar lo que se tiene, no más. Sin embargo, no es la idea que parece manejar el Gobierno, ya que deja abierta la posibilidad al déficit y la deuda pública, pero limitada. Y la tercera vía sería la de que hay que ingresar más de lo que se gasta. Los países ya están endeudados, por lo que tienen que devolver el dinero, y eso no se logra con más déficit o simplemente sin generar más. De esos tres niveles del nuevo modelo económico, parece que el primero será el elegido.

Pero muchos economistas creen que lo prioritario no es marcar un techo de déficit, sino que la enfermedad a tratar es el gasto, y que el límite debería ser al gasto público.

El presidente del Congreso, José Bono, ya ha manifestado que la reforma de la Constitución es viable dentro de esta legislatura antes de disolver las Cortes. La dificultad quizás estribe en la posible pretensión de introducir nuevas modificaciones a la Constitución aprovechando esta reforma y que puede alargar los plazos, pero habrá que esperar. Lo que está claro es que estos meses antes de las elecciones serán movidos. Las fechas que ha propuesto para un pleno extraordinario han sido el 30 de agosto y el 1 de septiembre. En el Congreso se han oído muchos murmullos, como manifestando desaprobación. Quizás tener que dedicar dos días más de los señalados para este trámite no les apetezca mucho a los políticos. Y es que todavía habrá muchos que tengan vacaciones.

Al final, el decreto ley que se iba a votar ha pasado, como estaba previsto, pero lo que está claro es que la cabeza de todos estaba más bien la nueva propuesta de Zapatero y el resto del pleno extraordinario ha sido simplemente agua de borrajas.

Juan María Piñero

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