La historia es ésta y me temo que el resumen es necesario porque, de otra forma, no se van ustedes a enterar de nada. Personalmente, me ha costado años empezar a comprender.

Fernando López Luengos es un profesor toledano que, a petición de un obispo, realiza un informe sobre Yunque, la sociedad secreta de origen mexicano que inspira, es decir, controla, entidades como Hazte Oír, Derecho a Vivir, Profesionales por la Ética, Instituto de Política Familiar, etc.

Si lo prefieren son entidades infiltradas por Yunque, sean o no sus promotores miembros de Yunque, y conste que todas ellas hacen una labor formidable en defensa de principios cristianos, como la vida, la familia o la libertad de enseñanza. Son gente inteligente y valiente… pero no sincera.

El problema es que Yunque es secreto y las sociedades secretas tienen dos problemas: la Iglesia las prohíbe -y hace muy requetebién-, independientemente de la bonanza de sus objetivos. Por ejemplo, la Iglesia condena la masonería, no sólo por sus fines anticristianos, sino por su secretismo.

Y toda sociedad secreta, tan secreta que ni tan siquiera acepta su existencia, acaba por utilizar medios poco cristianos. Por ejemplo, la mentira. El resultado es que aquellos que han colaborado con organizaciones Yunque sin saber que lo eran acaban sintiéndose manipulados y se cabrean. Lógico.

Así, en cuanto el informe empieza a correr por varias manos, Hazte Oír (HO) se querella contra él. Muy feo eso de un católico llevando a otro a los tribunales. Hazte Oír pierde la querella por lo penal -no es admitida- pero insiste, por la vía civil con una demanda. Vuelve a perder, hace pocos días, con un fallo que exonera a López Luengos de cualquier responsabilidad. Y para que quede claro, la jueza asegura que es un hecho contrastado y acreditado, a tenor de la prueba documental y testifica la relación entre alguno de los miembros de "Hazte oir.org con el Yunque" 'quod erat demonstrandum".

Me alegro y espero que esto dé por cerrada la persecución. Pero me proporcionaría mayor 'leticia' -que no Letizia- que Yunque optara por la trasparencia, que es lo que le han aconsejado varios obispos. Todo lo que no sea privacidad personal debe ser abierto. Si es católico, más abierto aún. Yunque, puñetas, ¡ábrete!... y deja de demandar al personal.

Eulogio López

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