• Sergio Massa, alcalde de El Tigre, se consolida como el primer opositor a CFK, por delante de Macri o de Scioli. Entre otras cosas, porque conoce el aparato peronista.
  • Las legislativas de octubre van a ser cruciales. Podrían suponer que CFK no logre modificar la normativa necesaria para ser reelegida.
  • Y los tres consideran que la expropiación de YPF fue un error y que hay que firmar la paz con España.
  • Pero CFK sigue empeñada en destruir a Repsol. Ahora vende un contrato con Chevron que le coloca en la órbita norteamericana.
  • Encima, Pemex ya piensa en vender su participación en Repsol. Probablemente no el 5%, sino el 10%.

 

La expropiación de YPF se está convirtiendo en la cuestión nacional argentina. Al menos para Cristina Fernández de Kirchner, quien se ha quedado sola –bueno, le apoya La Cámpora que, más o menos, lidera su hijo Máximo,- en su pertinaz intento de legitimar lo que todo el mundo considera un robo, dado que no hubo indemnización. Encima, en el peronismo no ha caído bien que lo que se negó a la petrolera española se haya otorgado a Chevron, lo que, encima, le ha atraído las iras de su aliado ecuatoriano, que no piensa renunciar al dinero que le exige a los norteamericanos por su actividad, no muy ambientalista, en Ecuador.

Chevron apenas invertirá en Vaca Muerta y la populista argentina comete, con su alianza, el mayor de los pecados para un populista hispanoamericano: aliarse con el imperio del norte.

Falló la operación de los mexicanos de Pemex, que ahora, encima, están penando ya en retirarse de Repsol, vendiendo su 5% adquirido con la operación Sacyr o, sencillamente todo el paquete (10%). Y, de postre, los ecologistas argentinos se han levantado en armas.

Pero lo que más preocupa a CFK, y que mueve a Repsol a dilatar cualquier posible acuerdo, es la situación política argentina. CFK, adicta al poder, y poder no compartido, tiene un cita fundamental en las elecciones legislativas y regionales de octubre, Si no controla el legislativo no podrá trenzar las nuevas normativas para ser reelegida en 2015. Y todos la están abandonando porque la clase política argentina se ha arrepentido ya de la expropiación de Repsol, salvo el Gabinete expropiador y personajes de La Cámpora, como Axel Kicillof, obligado a defender la expropiación que el mismo ejecutó.

Pero el resto no. Por ejemplo, el gobernador bonaerense Daniel Scoli, quien apoya el acuerdo con Chevron al tiempo que trasmite a Repsol la necesidad de firmar la paz y que vuelva al país.
Mauricio Macri, otro de los políticos en alza, es más crítico: habla en negativo de la expropiación de YPF, propiamente dicho. Pero, sobre todo, el político mas peligroso para Kirchner es ahora Sergio Massa (en la imagen junto a algunos seguidores), quien fuera jefe de Gabinete de Néstor Kirchner expulsado de la Casa Rosada por CFK.

El hombre de El Tigre se la juega en octubre. Los medios argentinos recuerdan que el endiablado proceso electoral argentino no se lo pone fácil pero Massa cuenta con una baza determinante: domina el aparato peronista. Y en una democracia como la argentina, donde más que diversos partidos los que se enfrentan son diversas corrientes peronistas, este es un detalle importante. Y Massa es de los que piensan que la expropiación de Repsol fue un error porque en argentina no quiere invertir nadie salvo los que canjean su inversión por repatriación de beneficios ya conseguidos. Ejemplo: Chevron.

Eulogio López
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