Sube la luz, el gas, el transporte y otro montón de servicios imprescindibles en la España empobrecida de la crisis.

En el caso eléctrico, el Gobierno asegura que no hay otra posibilidad para reducir el déficit de tarifa. Vamos, que a fastidiarse tocan.

A lo mejor puedo proporcionarle alguna idea. Por ejemplo, podría suprimir el llamado impuesto eléctrico, nada menos que el 5% de la facturación. Veamos: en 2009, la facturación -objeto del gravamen- eléctrica en España se elevó a 25.349 millones de euros. Es decir, que el impuesto eléctrico recaudó 1.267 millones de euros. Por año, oiga usted.

¿Y para qué sirve este impuesto? Pues sirve para que la media docena de comunidades autónomas -que son quienes hacen de su capa un sayo con esa pasta- financien la reconversión de las minas de carbón, negocio ruinoso que sólo se mantiene con el dinero de nuestros impuestos. Pero ojo, no son las únicas ayudas que recibe la minería del carbón y esa cantidad no se destina a los esforzados mineros. No, con ese dinero consejeros y alcaldes compran votos construyendo polideportivos o lo que se les pase por el magín.

Sí, claro que se puede ahorrar, pero los políticos sólo quieren recaudar.

Eulogio López

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