El Gobierno ha aprobado su plan de ahorro energético, que representa una gran aportación al bien común del país.

Así es: como nadie se lo cree, un extraño regocijo reina entre los españoles que se cachondean con elegancia del Ejecutivo de las ocurrencias.

Las medidas no van a servir para nada, aunque la recaudación pública subirá con las multas de tráfico y los periodistas multiplicaremos titulares, lo cual ahonda en la gloriosa senda de lenta recuperación que pronostica el Banco de España. Todo sea por el optimismo nacional que, como se sabe, es un elemento clave para el crecimiento económico y la creación de empleo.

Pero dejando a un lado estas quisicosas, lo cierto es que el plan de ahorro energético de ZP se apoya en una idea matriz: hay que consumir menos energía. A partir de ahí comienza  la discusión sobre cómo reducir el consumo de energía.

Ahora bien, sin entrar en ese debate, ¿por qué tenemos que producir menos energía? ¿Por qué no producir más energía en lugar de consumir menos? Energía limpia, que según el abastecimiento, reduzca la dependencia energética y sea barata -esto último lo más importante-. En otras palabras: producir más energía nuclear. Esa es la alternativa lógica y más en momentos de crisis y de subida de la energía más contaminante que es el petróleo. El Foro de Energía nuclear española lo explica bastante bien.

Eulogio López

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