• El dato del Banco de España complica la reforma del sector financiero: el diagnóstico variante hace ineficaz la terapia.
  • Las nuevas provisiones que marcó el Ejecutivo en mayo quedarán desfasadas en las próximas semanas.
  • Y las entidades tendrán que emplear más recursos propios para hacer frente a los impagos.
  • La fluidez del crédito, cada vez más lejos.

El dato es malo, ciertamente, pero lo peor es su tendencia a crecer y que no parece tener un final cercano. El hecho de que siga aumentando la morosidad complica, y de qué manera, la reforma del sistema financiero, sobre todo porque las medidas que va adoptando el ministro de Economía, Luis de Guindos (en la imagen), van quedando desfasadas a medida que pasan los días y las semanas.

Vamos con los datos. La morosidad de los créditos del sistema financiero español (bancos, cajas de ahorros, cooperativas y establecimientos financieros de crédito) mantuvo la tendencia al alza durante el mes de marzo y repuntó hasta el 8,367%, frente al 8,155% de febrero, según el Banco de España. Esa cifra supone la tasa de morosidad más alta en 17 años.

La morosidad de las entidades de depósito (bancos, cajas y cooperativas de crédito) se situó en el 8,469% en marzo, desde el 8,238% de febrero y del 7,997% del mes de enero. Así, el saldo dudoso alcanzó los 143.612 millones, frente a los 139.681 millones de un mes antes.

Por su parte, los establecimientos financieros de crédito terminaron marzo con una tasa de morosidad del 8,564%, desde el 8,392% del mes anterior y con un saldo de 3.574 millones de euros. Además, las entidades tenían provisionados 377.182 millones de euros al cierre de marzo, de los cuales 83.387 millones eran para cubrir el crédito.

Ahora, tras este nuevo dato, las entidades tendrán que emplear más recursos propios para hacer frente a los crecientes impagos. Y claro, todo esto hará que la fluidez del crédito se retrase todavía más.

Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó recientemente de que las familias y empresas que se declararon en concurso de acreedores (suspensión de pagos y quiebras) ascendió a 2.224 en el primer trimestre del año, lo que supone un 21,5% más que en el mismo periodo de 2011. Se trata de la cifra más alta desde el inicio de la crisis.

Y en el primer trimestre de este año 2012, las familias en concurso aumentaron un 1,5%, hasta las 266, mientras que las empresas concursadas subieron un 24,9%, hasta alcanzar los 1.958 procedimientos de quiebra.

Sería bonito que, al igual que se ha hecho con entidades financieras, en muchos países, viniera Papá-Estado con dinero público y rescatase a estas familias y empresas...

José Ángel Gutiérrez

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