El último trimestre del año rompe la tendencia anual que ha tenido un leve descenso del 0,4%

 

Sobrevuela el peligro de la estagflación.

Hasta ahora, dentro de un clima de recesión económica, la antaño problemática inflación, había quedado olvidada. Nadie se preocupaba de ella. Pero ahora, cuando parece que se está saliendo de esta situación de recesión, vuelve a la palestra.

Y más unos días después de que la OPEP haya anunciado que para el año que viene no va a aumentar la producción de petróleo, pese a las previsiones por la parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de un aumento de la demanda. Eso significa que los mercados ya esperan una subida de los precios del barril de petróleo por encima de los 100 euros, con el consiguiente encarecimiento de la cesta de la compra (además de las subidas de precio en las gasolineras, especialmente si hay un puente).

Por lo tanto, reaparece el problema de la inflación, solo que con otro cariz, el de la estagflación. Esta situación significa el peor escenario, en el que se une la recesión económica y la inflación, es decir se juntan el hambre y las ganas de comer.

Y tras un año en el que la cesta de la compra no ha sido excesivamente problemática, pues los precios se han mantenido y la cifra anual muestra un leve descenso (-0,4%), la tendencia del último trimestre, con un encarecimiento de la cesta del 2%, parece presagiar el resurgir de la inflación en la información económica. Mientras el Banco Central Europeo mantenga los tipos de interés en el 1%, el panorama sólo será oscuro; como decida subirlos en un momento cercano, se puede tornar más que negro.

Juan María Piñero

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