Esto es el PSOE de Rubalcaba: un apéndice del feminismo más radical y del lobby gay más enloquecido. Obsesión con el ruso Vladimir Putin (en la imagen), señal evidente de que lo está haciendo bien. Al parecer, lo de la conversión de Rusia empieza a resultar una realidad, aunque el peso, y el poso, de 70 años de leninismo hayan destrozado el alma rusa.

¿Qué ha hecho Vladimir Putin sobre los homosexuales Lo lógico. No ha perseguido a los homosexuales, pero sí la promoción de la homosexualidad. Porque es muy cómodo hablar de los derechos de los homosexuales pero son pocos los que desean que sus hijos se eduquen con un homosexual. Es uno de esos derechos que se defienden con ardor mientras se ubiquen razonablemente lejos de nosotros. Y lo digo yo, que tengo amigos con experiencias -esto es, tragedias- homosexuales.

¿Hay razones para perseguir al homosexual Sí que las hay aunque no debe hacerse en ningún caso, porque el mandamiento cristiano sigue siendo odiar al pecado y amar al pecador. Pero sí habría razones. Ejemplo: si perseguimos a los fumadores (si lo sabré yo), porque atentamos contra la salud pública -bien sagrado- y porque les salimos caros a la sanidad pública, el mismo argumento podría utilizarse contra la homosexualidad: la sodomía expande universidades que elevan el coste de la sanidad pública: 6.000 euros al mes vienen a costar el tratamiento de un sidoso en el momento álgido del ataque.

Pero no, no hay que perseguir al homosexual. Ahora bien, tampoco hay que mentir como hacen los socialistas o callar cobardonamente, como hace el Partido Popular (no voy a llamarle partido progre de derechas porque esa denominación la inventamos en Hispanidad y ahora nos la ha copiado todo el mundo: ya no tiene gracia utilizarla). Y lo que tampoco hay que hacer es perseguir a quienes criticamos la sodomía, una aberración tan antinatural que hasta a los demonios repugna.

En cualquier caso, ¡Viva Rusia! Ahora es ella quien nos está dando lecciones de moralidad a la Europa occidental. ¡Qué cosas pasan en estos tiempos postmodernos!

Eulogio López

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