Sr. Director:
Me resultaron patéticas las palabras de López Aguilar cuando vino a decir que el Gobierno daba por bien dichas las palabras de la senadora alemana.

 

Y es que tengo la impresión que el Gobierno quiere pasar página y descarta demandas contra Alemania por sus infundadas acusaciones contra las hortalizas españolas. La crisis se va a cerrar con unas compensaciones a cuenta de la Comisión Europea que según las organizaciones agrarias no cubren siquiera la mitad de las pérdidas. Los agricultores españoles son los grandes perjudicados por la situación interna del Partido Socialista y la debilidad del Gobierno.

La crisis estalló en plena resaca electoral y entre pugnas por la sucesión en el PSOE. El Gobierno tardó varios días en reunirse con los afectados y pasaron casi dos semanas antes de que el Vicepresidente Rubalcaba demandara soluciones a Bruselas, pero su discurso no parece haber tenido otro destinatario que el electorado español, ya que ese tono de firmeza jamás se empleó hacia fuera.

Lo peor de todo es el cúmulo de episodios flagrantes de omisión, como cuando Alemania reconoció su error pero la Unión Europea esperó aún dos días a levantar las restricciones a España, sin que el Gobierno fuera capaz de levantar la voz. Por el contrario, las autoridades germanas no sólo no van a pagar su nefasta gestión de la crisis: las mayores compensaciones serán para sus propios agricultores, y además, suya ha sido la victoria ante la opinión pública europea.

En definitiva, España ha cometido tremendos errores de bulto, por la falta de capacidad de reacción de un Gobierno claramente a la deriva.

Domingo Martínez Madrid