Lo dice en vísperas de la reunión del Banco europeo y tras su encuentro de este martes con la canciller alemanaEl presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha alabado este miércoles las reformas que están llevando a cabo España, Italia y el resto de países en crisis de la eurozona y ha tachado de injustificadas sus elevadas primas de riesgo. Por ello, Van Rompuy les ha ofrecido ayuda a corto plazo y ha respaldado "plenamente" la intervención del Banco Central Europeo (BCE) para frenar la fragmentación de la eurozona.

En vísperas de la reunión del jueves del BCE -en la que se espera que apruebe un nuevo programa de compra de deuda con vencimientos cortos, de hasta tres años- el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha vuelto a contradecir a los alemanes. Como se sabe, los germanos se oponen a que el BCE compre deuda española e italiana en el mercado secundario (un inciso: el BCE ya está comprando deuda española e italiana a corto plazo, por eso ha caído el interés de esta deuda).

Pero el BCE debería comprar deuda de ambos países a largo plazo para que la prima de riesgo baje -en estos momentos, la prima de riesgo española está en los todavía insostenibles 515 puntos-; y sobre todo, lo que se debería hacer es crear los eurobonos, es decir, que todos los países emitieran con el mismo bono y, por tanto, al mismo precio.

Pero mientras eso llega, no está de más que Van Rompuy diga eso este miércoles, tras entrevistarse el martes con Merkel -encuentro tras el que no hizo declaraciones-, y en vísperas de la reunión del BCE. Y que Van Rompuy haga esas declaraciones significa que le está echando un pulso a la canciller alemana.

Además, esto podría suponer que el presidente del Bundesbank -el ínclito Jens Weidmann- dimitiera, pues destacó que quien manda en el BCE es el propio Bundesbank (es el que más capital aporta por ser el más grande) por lo que se negaba a que el banco europeo comprase deuda, postura en la que fue apoyado por la propia Merkel hace una semana.

Ante estas presiones alemanas, el presidente del BCE Mario Draghi, presionado a su vez por Italia -sus compatriotas- y España, decidió plantarse y apostar por comprar deuda de ambos países mediterráneos.

Andrés Velázquez
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