Escucho a un enviado especial, cómo no, de Cuatro, en las elecciones norteamericanas. Según él, los republicanos, que han obtenido apenas dos puntos menos que los ganadores demócratas, al menos en voto popular. Pero según la televisión creada por PRISA y ahora propiedad de Berlusconi (la progresía de izquierdas y a la de derechas enseguida se ponen de acuerdo si hay dinero a ganar) la derrota de Mitt Romney ha sido ruidosa. Curioso.

Es más, nuestro sesudo analista no ha aconsejado a los republicanos que metan la Biblia en el cajón. Personalmente pienso que habría que meter a los progres en el cajón de al lado de la Biblia. Sería mucho más útil.

Pues bien, Obama ha ganado, sí, porque Estados Unidos se está volviendo progre. La progresía de Obama es negativa para los Estados Unidos porque están perdiendo la primacía mundial en favor de países mucho más peligrosos, como China. Por ejemplo, porque la producción más importante, la de seres humanos, está empezando a caer en Estados Unidos. No lo duden: la decadencia de un país siempre empieza por su tasa de natalidad.

Pero el triunfo del progre Obama no sólo es mala para Estados Unidos sino para el resto del planeta. Los de la Biblia son más ortodoxos a la hora de dilapidar el dinero. Obama no. Obama tira con pólvora del rey y el resto del planeta tiene que pagar sus derroches. Ellos tienen una máquina de hacer dinero inigualable, ellos controlan los mecanismos de medición del riesgo por lo que emiten deuda a lo bestia, que financiamos el resto del planeta y ellos, por fin, son los grandes absorbentes de ahorro del planeta. Esto puede cambiar, claro pero a peor: entre el imperialismo financiero norteamericano y el imperialismo financiero chino, me quedo con el primero mientras no pueda rechazar a ambos.

Ahora bien, los electores norteamericanos lo sabían y los votantes de Romney han votado Biblia y han votado austeridad. No hagan caso, porque Estados Unidos se está haciendo progre y el progresismo siempre es autodestructivo: les propones aborto, gaymonio y derroche público y te votan como locos.

Eulogio López

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