• El acuerdo acorta dos años el periodo para crear el fondo de liquidación, dotado con 55.000 millones, pero ¿qué pasa si un banco cae antes
  • El BCE queda cuestionado como supervisor único para decicir la quiebra de un banco: los gobiernos, y no la Comisión, tendrán la última palabra.
  • Eso sí, la idea es que, a medio plazo, sean los bancos los que se saneen a sí mismos..

La Eurocámara, la Comisión Europea (CE) y los estados miembros han dado grandes pasos, en una sesión mataroniana con noche incluida, para completar la unión bancaria, pero el acuerdo no es exactamente como lo están vendiendo. Vayamos por partes, que en este tipo de cuestiones -siempre espinosas, porque hay muchos intereses en juego, y complejas, como todas las negociaciones europeas- es lo más ilustrativo.

Ese acuerdo para la unión bancaria tiene dos pilares esenciales. El segundo es el mecanismo único de liquidación, con el que se pretende que sean los bancos, y no los contribuyentes, los que paguen la factura de futuras crisis. El instrumento que se crea es un fondo de liquidación dotado con 55.000 millones de euros que se financiará con aportaciones de los propios bancos. La banca española deberá aportar hasta un máximo de 8.200 millones, según los cálculos del Ministerio de Economía.

El acuerdo acorta también de 10 a 8 años el periodo de creación de este fondo y se acelera el ritmo de mutualización al principio del proceso, hasta lograr el 70% en los tres primeros años (40% el primer año, 20% el segundo y cerca del 10% el tercero).

Eso es lo que han acordado, pero tiene trampa. La verdad está en los matices, y aquí los hay. Está claro que cuando se liquide un banco, los ahorradores salvarán 100.000 euros de su cuenta, prebenda de la que no gozarán los inversores (que lo pierden todo y punto). Ahora bien, quién va a poner ese dinero para liquidar. ¿Qué pasa si un banco cae -como ha ocurrido en Chipre- si no se ha constituido ese fondo de liquidación Alemania no da el brazo a torcer para que sean los Estados, en ese caso, quienes resuelvan la papeleta. Ha reiterado por activa y por pasiva que no está dispuesta a pagar ningún saneamiento de un banco extranjero.

Es verdad, se han acelerado los plazos para reforzar la liquidez del fondo, pero ese fondo no podrá contar con ningún aval público por la oposición germana, y sólo podrá ofrecer como garantía sus propios recursos.

Lo que sí se ha puesto en marcha es el primer pilar de la unión bancaria, que consiste en que sea el Banco Central Europeo (BCE) el supervisor único de los bancos de la eurozona, trabajo que comenzará a ejercer en noviembre tras realizar una ronda de test de estrés. Ahora bien, aparte de que no hay que olvidar que quien manda realmente en el BCE es Alemania, este país tampoco ha cedido en que la última palabra para decidir que un banco está al borde de la quiebra y debe cerrarse la tienen los gobiernos, y no la Comisión Europea.

Y hay un tercer pilar de esa unión bancaria, que también es muy matizable, el referido a la creación de un sistema único de garantía de depósitos bancarios, cuyo principal escollo es quién diablos lo paga. La exigencia alemana en este punto es que el dinero lo pongan los propios bancos y que nunca se acuda al dinero público. Para salvar este obstáculo, la UE ha acordado que en esta legislatura se refuercen los sistemas nacionales de garantía de depósitos. En cualquier caso, a medio plazo se trata de que sean los bancos quienes paguen sus propios errores.

Los acuerdos establecen que antes de usar el dinero del fondo de liquidación, los bancos con problemas deberán aplicar a accionistas y acreedores una quita obligatoria equivalente al 8% de los pasivos del banco. Y el nuevo mecanismo único de liquidación sólo cubrirá a los 330 mayores bancos de la eurozona, tal y como quería Alemania, que ha logrado excluir a sus cajas de ahorros

El compromiso debe ser ratificado por los Estados miembros en los próximos días y la Eurocámara lo votará en su último pleno en la semana del 14 al 17 de abril, aunque no se esperan problemas en estos trámites.

Mariano Tomás

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