Al parecer, los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, han logrado su primer acuerdo de legislatura: ambos pactarán una postura conjunta para presentar en el próximo Consejo Europeo, es decir, en esas reuniones donde coinciden los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros del Unión Europea. Alcanzan algunos acuerdos y cuando regresan a sus bases los incumplen con gran entusiasmo.

Pero en el entretanto, todo es alborozo en la vieja Iberia. Es bueno esto del entusiasmo patrio pero uno se pregunta si a doña Ángela Merkel (en la imagen) le interesa una higa que Rajoy lleve consigo al Consejo el apoyo del primer partido de la oposición española. Me da que no va a pensar mucho en ello.

Verbigracia: en paralelo al pacto español, resulta que el Tribunal Constitucional alemán decide si el Banco Central Europeo (BCE) debe comprar deuda de países en dificultades. Curioso: porque el Constitucional alemán (80 millones de habitantes) decide lo que tiene que hacer el regulador de la eurozona, donde otros 16 países (350 millones de habitantes) han cedido su soberanía monetaria (y lo caro que les ha salido).

El euro se construyó sobre un lamentable error: una sola máquina de hacer dinero y diecisiete tesoros distintos emitiendo deuda aprecios bien distintos, la famosa prima de riesgo.

Es decir, que el euro, ya con once años de vida (14 en los mercados), ha supuesto que los alemanes paguen por su deuda tres veces menos que españoles o italianos. Y encima, el IV Reich protesta: somos nosotros los que más dinero pusimos en el BCE. Natural: como que son el país más poblado. Además, el BCE no funciona con su capital inicial: funciona con su fabricación de moneda.

En definitiva, el euro ha beneficiado, sobre todo, a Alemania... siendo los prusianos los que más se quejan. Curioso.

Así que no sé yo si el pacto PP-PSOE va a servir para mucho. Una alianza de los 16 países no alemanes del euro, o de los 26 países no alemanes de la UE, resultará algo mucho más efectivo. Y, en cualquier caso, lo que hay que pedir no es unión bancaria sino eurobonos: que toda la Eurozona emita los mismos títulos al mismo precio. No se lo van a creer, pero Merkel no acepta ni hablar de ello.

Eulogio López

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