La patronal eléctrica cambiará de sede

 

Probablemente, cuando Eduardo Montes tomó posesión de su cargo como presidente de la patronal eléctrica UNESA no se esperaba que las compañías se lo pusieran tan difícil. Lo cierto es que las compañías le han exigido que reduzca los costes a la mitad, así sin anestesia. Empezando por la plantilla, claro está, que en su día llegó a ser de 200 personas y ahora está en 79.

A final, las compañías toman el modelo de la AEB, un centro de análisis cuya principal función actual es la de hacer lobby frente al Gobierno y el Banco de España para que no les aprieten demasiado las clavijas.  Eso, en un sector tan controlado como el eléctrico, se define como regulación. A esa regulación es a lo que se dedicará UNESA en cuanto haya cerrado una reducción de costes que aún no se ha concretado.

Respecto a la plantilla, el asunto se hará mediante jubilaciones y bajas incentivadas, así como de la forma en que ya se está haciendo: amortizando plazas de los que se van. Pero se precisará un acelerón.

Por otra parte, Montes quiere abandonar el tradicional edificio de Avenida de Brasil y trasladarse a otra sede más pequeña y, suponemos, más económica.

Miriam Prat

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