El Gobierno no actualizará las pensiones a pesar de la desviación del IPC. El Gobierno incumple así su palabra pero esto quizás sea lo de menos. A cambio, o al menos eso dice la ministra de Trabajo, Fátima Báñez (en la imagen), se subirán las pensiones inferiores a los 1.000 euros en un 2% y las superiores en un 1%.

Esto de los porcentajes da para mucho. Por ejemplo, el que esté en el mismo límite de los 1.000 euros de pensión mensual verá aumentado su pensión ¡en 20 euros! Y claro, eso no puede ser: ya veo a los ancianos dándose a la vida muelle, vacaciones en el Caribe y cosas así.

Miren ustedes, España es una sociedad vieja, cada día más vieja. Y ninguna apelación al fondo de reserva o ningún incumplimiento de las promesas sobre actualización de pensiones terminará con el problema del envejecimiento de la población. Una sociedad vieja y sin hijos, con una pirámide demográfica invertida, resulta sencillamente ingobernable.

Es cierto que lo urgente prima sobre lo importante y que las pensiones hay que pagarlas a cualquier precio. Ahora bien, el problema de fondo, el envejecimiento, sólo se solucionará aumentando la tasa de natalidad. Y como a los jóvenes aún se lo ponemos más difícil que a los ancianos, la única manera de incentivar la natalidad es el salario maternal, pagar a aquellas parejas que, a pesar de los pesares, a pesar de salarios de subsistencia se atreven a tener descendencia. Porque la economía española necesita capital, ciertamente, pero mucho más que capital, necesita contribuyentes.

Eulogio López

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