Mensaje para ETA y los proetarras, que lo primero no es sino una excrecencia de lo segundo, no al revés: no hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón y no puede haber perdón sin arrepentimiento.

Quiero decir, que el final del odio y del miedo en Euskadi no vendrá cuando Batasuna renuncie a la violencia ni tan siquiera cuando se disuelvan, sino cuando etarras y proetarras se arrepientan de sus asesinatos. Ese es el cambio necesario, el verdadero fin de la cuestión.

Mensaje para el Gobierno. Tenemos una clase política tan frívola -y ha contagiado en su trivialidad a los periodistas, gente de la que se debería esperar mucho más- que considera que lo importante es que no haya muertos, no por amor a las víctimas sino por verse envuelto en la desestabilización que genera y que les puede acarrear pérdida de votos.

A Zapatero no le importa ETA sino los votos que la banda pueda arrebatarle, la misma banda terrorista que ya le tomó el pelo durante la pasada legislatura. Y quiere, naturalmente, llegar a las elecciones de 2012 como el pacificador de Euskadi.

Por lo demás, todo está en orden.

Eulogio López

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