• Rajoy reconoce su fracaso económico pero no cambia de política. Lo reconoce con sus nuevas previsiones económicas.
  • El Gobierno ni tan siquiera dice qué gravámenes subirán. Pero habrá nuevos impuestos bancarios, medioambientales y especiales (todos sin concretar).
  • Se suprimirán desgravaciones en el impuesto sobre el beneficio, para empresas con una facturación de 20 millones de euros, pero no se reduce el gravamen de sociedades para pymes.
  • Y hasta 2015, el IRPF no volverá a ser el de 2011. Vamos, que seguirá por las nubes.
  • Por supuesto, no se tocan los impuestos laborales, sobre todo las cuotas sociales.
  • Según las provisiones del propio Ejecutivo, España no creará empleo neto hasta 2015 y el desempleo en 2016 será del 24,8%.
  • Y todo ello para reducir un déficit público que no caerá por debajo del europeo 3% hasta 2016.

Más que un Plan de Estabilización lo que el Consejo de Ministros ha aprobado este viernes es un plan de estancamiento. Pero, sobre todo, es el reconocimiento mismo de su propio fracaso. Eso sí, un fracaso recalcitrante, como se puede ver en el nuevo cuadro macroeconómico revisado.

Lo presentaba la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, acompañada con los dos primeros espadas del equipo económico, el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el de Economía, Luis de Guindos (en la imagen). Patético: De Guindos, en un puesto ya quemado, deseando marcharse; Montoro intentando creerse sus propias mentiras y Sáenz de Santamaría traspasando la frontera del cinismo al sonreír ante lo que no tenía ninguna gracia.

Veamos. España no creará empleo neto hasta 2015 y en 2016, cuando se esté para cumplir una década de crisis financiera, la tasa de paro será del 24,8%. ¿De verdad cree el Gobierno que la población española va a continuar impertérrita

La proyección de crecimiento no resulta menos trágica. Empezaremos a crecer en 2014 pero en 2016 estaremos en un 1,3%. Recuerden que por debajo del 3% es difícil crear empleo neto en España.

Y todo ello para alcanzar un déficit por debajo del 3% (2,7%), esto es, lo que exige Europa, en 2016. Para entonces, todos calvos.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es la política económica que el Gobierno Rajoy propone para el desastre. Se resume en dos palabras: más impuestos.

La derecha después de criticar ásperamente a la izquierda, en concreto al ex presidente extremeño Rodríguez Ibarra, que fue el pionero, ha decidido ponerle un impuesto a la banca según depósitos (no a los depositantes pero todo se andará). Tras conocerse ese mismo impuesto en Extremadura, Cataluña o Cantabria, ahora es Montoro quien se lanza al ruedo. Es más: fue el propio titular de Hacienda quien, para paralizar el intento de esas comunidades autónomas, impuesto al gravamen bancario un tipo del 0%. Pues bien, ahora, según Montoro, se va a subir desde el 0%, aunque no será mucho lo recaudado, apenas unos "250-300 millones de euros". Al principio, claro está.

Habrá impuestos medioambientales, pero no dice cuáles para no "distorsionar el mercado". ¿Qué tendrá que ver la gimnasia con la magnesia También se suprimirán desgravaciones a todas las empresas con una facturación superior a los 20 millones pero no se toca a las pequeñas empresas que tendrán que seguir pagando el impuesto de sociedades por adelantado.

También se subirán los impuestos especiales -tampoco sabemos cuáles para no 'distorsionar al mercado'- pero no se bajarán las cuotas sociales, es decir, la principal barrera para crear empleo porque el déficit, la de por sí misma fracasada contracción del déficit, no lo permite.

Y encima, Montoro tiene la caradura de asegurar que en 2015, en vísperas de elecciones, reducirá el IRPF, la fortísima subida del IRPF del 1 de enero de 2012 que redujo los salarios de quienes cobran entre 18.000 y 40.000 euros, es decir, las clases medias.

Y lo que más sorprende es esto: un Mariano Rajoy que fracasa y que, sin embargo, insiste en su misma política, la que nos ha llevado hasta aquí. En lugar de relanzar la micropyme y reducir los impuestos laborales y el papel del Estado, que agobia al ciudadano, lo que se le ocurre es más impuestos, más de lo mismo. Todo muy liberal.

Eulogio López

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