Defiende en Montreal que Europa limite "tanto como sea posible" la libertad de acción de los países de la eurozona

 

Su propuesta perjudicaría a los países más pequeños.

El presidente del Banco Central Europeo no solo quiere un Ministerio monetario, como es el BCE, sino que también pretende un Ministerio económico para toda Europa. En una entrevista realizada al premio Nobel de Economía Eric Maskin por el diario Expansión, se explica muy bien la situación que persigue Trichet. Según el economista, "se puede decir que España es ya un país intervenido", puesto que las medidas adoptadas por Europa para rescatar a Grecia, Portugal o Irlanda van en la línea de una unificación de las políticas para el gasto público y la deuda.

Pero este tipo de medidas sería el fin de la independencia de los países de la zona euro. Antes de la existencia del euro, para sanear las cuentas se podía devaluar la moneda y así fomentar las exportaciones; ahora no se puede realizar esa maniobra; pero si deja de haber soberanía de los mercados, puede pasar como en Grecia, que para que te rescaten, te exijan ajustes durísimos y se termine perdiendo la soberanía económica.

Y es que es cierto que España es ya un país intervenido, pero como el resto de los estados de la zona euro -menos los países fuertes como Alemania o Francia-, que son quienes ponen las condiciones. Pero esa intervención se quiere de facto, y por ello Trichet pide formalizarlo en un Ministerio. Si lo logra, será ese estamento quien diga qué impuestos hay que poner, etc…, y siempre bajo la vigilancia de quien mande -curiosamente ni Chipre, ni Malta serán quienes dirijan ese Ministerio.

Los 27 ya están intervenidos, claro que sí: no se puede superar el 3% de déficit público, ni el 60% de deuda del PIB, o eres sometido a fuertes controles y sanciones, aunque curiosamente si quien lo incumple son los países poderosos antes citados, no pasa nada, ellos sí pueden incumplir sus condiciones. Y es que quieren centralizar la economía, y quieren la misma fiscalidad para toda Europa, los mismos costes salariales, pero nunca se habla de unificar los salarios, qué curioso.

Juan María Piñero

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