• Felipe González (en la imagen junto a Rajoy, el Rey, Zapatero y Aznar) insta a Rubalcaba a abandonar su tono montaraz y a cambiar de tono.
  • El ex presidente del Gobierno le ha aconsejado a Rubalcaba que prescinda de sus chicas -él mariachi feminista- que lideran Elena Valenciano y Soraya Rodríguez... y con las que no hay manera de llegar a pacto alguno.
  • Al otro lado de la trinchera, Rajoy se muestra dispuesto al pacto, sobre todo a la parte antinacionalista pero, eso sí, exige que se haga sin reformar la Constitución, como pretende Rubalcaba.
  • Además, Rajoy exige que Rubalcaba renuncie al 'todos contra el PP', ese Frente Popular que un desesperado Rubalcaba quiere crear.
  • Tras la muerte de Suárez, todos los ex presidentes se muestran dispuestos.

Asegura Luis María Anson que, tras el fallecimiento de Suárez, Felipe González es el único político que queda en España con sentido de Estado. Aznar no debe estar muy contento.

A lo mejor, el maestro de periodistas se refería a la tarea que el consejero de Gas Natural Fenosa (GNF) está desarrollando para convencer a Alfredo Pérez Rubalcaba de que prescinda de "sus chicas", como las denomina González, en referencia, no a Carme Chacón, desde luego, sino al mariachi feminista del que se ha rodeado Rubalcaba como protección contra su críticos. Sobre todo, de Elena Valenciano y Soraya Rodríguez. Con éstas, pocos pactos se pueden firmar. De hecho, Valenciano ya está camino de Bruselas, un bonito cementerio de elefantes, y a Rodríguez se le ha aconsejado que sea más moderada en las formas.

En cualquier caso, lo que González ha pedido a Rubalcaba y éste ha acepado, es la firma de tres pactos de Estado con el Partido Popular. De menor a mayor: política energética, seguridad e interior y un acuerdo sobre la Administración del Estado (si lo prefieren, un acuerdo antinacionalista). En los tres casos, González es partidario de ir hasta donde haya que ir, al tiempo que considera que esos pasos no resultarían electoralmente negativos ni para Rubalcaba ni para el PSOE, sino todo lo contrario.

A González nunca le han gustado los nacionalismos vasco y catalán, ni ningún otro nacionalismo. Como presidente, siempre repitió que no había manera de gobernar con unos nacionalismos que sólo pensaban en ellos. Ahora quiere un pacto que refuerce el Estado central frente, sobre todo, a los nacionalistas catalanes.

Además, fue González quien redujo el ejército español a mínimos, pero Aznar y, sobre todo, Zapatero, lo colocaron al borde de la disolución. Eso por lo que respecta a la seguridad exterior. La seguridad interior también preocupa a González, con el crecimiento de un movimiento anti-todo que, además, ha encontrado un aval en la propia Cámara, por ejemplo, en Izquierda Unida.

Por último, un pacto sobre política energética. Considera González que Zapatero y su fantasía verde, con las generosas subvenciones a las renovables, han colocado a España en un callejón sin salida. Y ahí también exige un pacto a Rubalcaba.

Por último, González quiere un pacto de Estado en el que partícipe el Rey y los ex presidentes del Gobierno. Ahora, con la muerte de Calvo Sotelo y de Adolfo Suárez quedan Aznar y Zapatero, además del propio González. "Por un pacto de estas característica estoy dispuesto a ir de la mano hasta con Aznar", ha asegurado González.

Enfrente, tienen a la otra parte, al PP de Mariano Rajoy exige que Rubalcaba renuncie al frente popular, a ese 'todos contra el PP', que, entre otros, su mariachi feminista ha ido creando en dos años largo de oposición. Ejemplo, la alianza con los nacionalistas, incluso proetarras, para tumbar la ley de educación del PP, aprobada por un parlamento democrático.     

Y todo ello sin tocar la Constitución. Tras conocerse el fallecimiento de Adolfo Suárez, Rajoy ya ha dejado claro que la norma no debe suponer la apertura del modelo constitucional. Vamos, que se acaben los jugueteos republicanos de Rubalcaba, así como su modelo de una España federal. Para González, España ya es lo suficientemente federal con el actual Estado de las Autonomías.

Al parecer, ha tenido que morir Adolfo Suárez para que los dos grandes partidos inicien un acercamiento.

Eulogio López

[email protected]